Compendio de Fallas (2018)

fallas portada

Por fin se acabaron las despertàs ¿no estáis contentos?

¿Os acordáis del año pasado cuando escribí que en Fallas nunca se sabía si iba a hacer frío o calor pero seguro que llueve? Pues sigue vigente. Este año la tarde del día 19 se puso a llover locamente, y a la noche hubo que quemar las fallas mojadas. Pero no pasa nada, se pone más gasolina y punto. Esto no lo digo yo, se lo oí a una pirotécnica en la tele.

Como este año ha vuelto a caer en fin de semana había muchísima gente por todos lados. ¿Y sabéis donde se nota? En el rato que tienes que esperar para cruzar la ofrenda en la calle de la Paz. Mientras esperaba (cerraron el paso dos veces antes de que me pudiera llegar el turno) tenía un grupo de ingleses detrás, uno iba vestido como Wally, que habían aprendido a decir “¿Qué pasa?” en español y ahí estaban, a cada empujón que les daban lo decían. Los de aquí ya estamos acostumbrados pero para alguien nuevo tiene que ser flipante.

torres de serrano

Como casi siempre, la falla infantil de la plaza del ayuntamiento es una de las que más me han gustado. Este año iba dedicada a El principito (como ya habréis visto en Instagram), yo no he conseguido leer el libro todavía, pero sé que hay mucha gente obsesionada con las típicas frases, ya sabéis. Eso sí, la falla,  muy bonita:

INFANTIL AYUNTAMIENTO

 

Resulta que cuando llegué a ver la falla de Na Jordana, históricamente una de mis favoritas (porque de niña me gustaba como sonaba el nombre), ponían por los altavoces Do you hear the people sing de Los miserables pero en un idioma en el que no descifré ni una palabra. Supongo que era valenciano, porque luego pusieron Let it go y eso parecía.

falla na jordana llibertat

Así que después de eso me puse a buscar alguna referencia a Los miserables en la falla, por si acaso. Pero nada, me quedo con esta “libertad guiando al pueblo” que siempre me ha recordado a la historia. 

Y ahora os cuento una historia maravillosa: Vamos a ver la cremà por la tele. Se pierde la señal de la antena. Salimos al balcón para al menos ver los castillos en la distancia. Entran los dos moscardones más enormes que nunca he visto en mi vida. Se mueren debajo del sofá. Movemos medio comedor para recogerlos. Vuelve la antena. Me voy a dormir. Queman todas las fallas y no me entero de nada. Al día siguiente todo ha vuelto a la normalidad.

ofrenda

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