Los clientes de Navidad

 

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Efectivamente, cuando dije que este año acabaría haciendo dos entradas de Clientes de la semana iba en serio. No lo he hecho a propósito, por si alguien se lo pregunta. En fin, que hoy os traigo los clientes de Navidad, que siempre son más exagerados que el resto del año.

Quiero empezar nombrando a esa persona que quiere cambiar la XL por una súper grande y no hay manera de que entienda que es lo mismo. (Y que no había XXL)

Y ahora sigo por esas que a cuatro pasos de entrar por la puerta ya empiezan “oye nena que el otro día vine y me olvidé de preguntar…” y cuando consigo girarme a ver quién me habla es cuando me dicen hola.

O cuando dicen algo y no entiendes el principio:

-kasdfjañskdjfañsruqiowerueiouroasjdkgfasjñldk en color rojo.

-Disculpa, ¿qué decías?

-¡¡¡En color rojo!!!

-¿Pero qué es lo que necesitas?

-¡Pues eso! ¡Pero color rojo!

-Es que lo que no he entendido es lo que quieres, lo de color rojo está claro.

¿Qué les costará volver a hacer la pregunta entera?

O cuando estás atendiendo a alguien, hay 5 personas persiguiéndote para que cuando acabes no te escapes y de repente se oye en voz muy alta:

-¿Y esto qué es aunque no me interese?

Es que yo lo de la gente que pregunta cuando estás atendiendo a otra persona y pretende que les dejes para centrarte en ellas no lo acabo de captar. Y si encima resulta que ya saben que no les interesa y que no lo van a comprar…


Día antes de Nochebuena, una señora (¿por qué siempre son señoras?) quiere la última unidad de un modelo que le ha gustado, pero por supuesto se lo tiene que pensar.

– Si quieres llévate este que te gusta y si no le viene, lo cambias por este otro.

-Total, no creo que lo vendas.

Pues teniendo en cuenta que mañana es Nochebuena y que solo queda uno, yo espero que sí.

Yo no sé si es que la gente tiene que mirar si Mercurio está bien alineado para comprar cosas, pero siempre la misma excusa: Me lo tengo que pensar,  se lo tengo que preguntar a ella (si es un amigo invisible también se lo tienen que preguntar), ¿y no sabes en qué otra tienda venden también de esto?, ¿Y te van a llegar más? (esto a final de temporada con el remate final de las rebajas)…


Como sabéis, el día 24 cayó domingo, con la consecuente apertura de tiendas. Pues la mejor esa mujer que viene a comprar pero se queja de que es domingo y está abierto:

– ¡Que hoy es domingo! ¿Qué hace abierto todo esto? – pues menos mal que has venido a comprar y estaba abierto ¿no? – ¡Pero cerrad pronto que es domingo!


Y la gente que pretende entrar cuando la tienda todavía está cerrada.

Cuando llega el encargado y abre a los trabajadores y los clientes ahí intentando entrar antes que nadie. ¿Pero no ves que no está abierto? O cuando está la persiana medio bajada pero estamos dentro preparando la tienda para abrir en 2 minutos y están ellos intentando abrir la puerta y llamando al cristalito. ¿Pero no ves que está cerrado aún? Hay que decirles que se esperen medio minuto que ya vamos hacia el botón para subir la persiana. Y que se aparten de ella claro, que el otro día una señora que si no estaba tocando la persiana con la nariz poco le faltaría. A lo mejor pensaba que en vez de subir, se hacía invisible para poder atravesarla mejor.

Todavía quedarán los clientes de Reyes, pero si eso os lo cuento otro día.

 

2 comentarios sobre “Los clientes de Navidad

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