Libros: La niña alemana, Armando Lucas Correa

la niña alemana Menos mal que leí La pareja de al lado entre este libro y La mujer que llegó del mar, porque aún así mezclo las historias, no me imagino si los llego a leer seguidos.

Sí, esto también va sobre la Segunda Guerra Mundial. Más concretamente sobre un episodio un poco bochornoso, en el que un montón de refugiados llegaron a Cuba en un barco con permisos para desembarcar y esperar allí su entrada a Estados Unidos pero se les negó la entrada. Se les negó en Cuba, en Estados Unidos y en Canadá.

Hannah va con sus padres en el barco, la familia tenía un edificio de apartamentos en Berlín, y los vecinos estaban deseando que se los llevaran o se fueran ellos para dejar de pagar el alquiler. Al final consiguen unos permisos y unos billetes de barco para irse a Cuba y luego a Estados Unidos, con un poco de preocupación porque el ambiente estaba tenso, pero mejor eso que esperar a que la cosa explotara en Alemania.

Y luego está Anna en el presente, que un buen día descubre que la tía que crió a su padre en Cuba todavía vive. El padre de Anna estaba en las torres gemelas el día del atentado y ella no llegó a conocerlo siquiera. Y luego la madre que está pero no está, que un día decidió que la niña ya erar capaz de cuidarse sola lo suficientemente bien y decidió que ya no iba a salir más de su cuarto y punto. En realidad algo tenía que hacer la madre a parte de estar todo el día tumbada en su cama, porque no me imagino a una niña que todavía va al colegio haciendo la compra, firmando papeles, comprándose su ropa, pagando facturas, llevándose a ella misma al médico…

La historia de Anna la verdad que me ha dado la sensación de que está ahí para hacer bulto. Obviamente la que ha tenido una vida interesante es Hannah, aunque en los capítulos de los quince días en el barco le tuviera tirria. Si es que la niña empieza mal, diciendo que quiere matar a sus padres, para que dejen de sufrir/quejarse. Menos mal que luego se tranquiliza un poco. Igual es que cuando es una niña cuenta las cosas de manera demasiado poética, profunda e intensita. Luego menos y al final vuelve a lo mismo. (El último capítulo tuve que leerlo por encima de lo cursi que se había vuelto).

El libro me ha gustado, pero me ha gustado a partir de que Hannah creciera y empezara a estudiar en la universidad. Antes de eso la verdad es que me aburría un poco. Ya he dicho que la parte de Anna es casi inexistente, de hecho en un momento voy y me doy cuenta de que en realidad las dos tenían la misma edad (una en el presente y la otra en la parte de la historia que estaban contando) y luego no había manera de que no las confundiera.

Otra cosa que me ha flipado es el dinero que tendría la familia Rosenthal. A ver si al final los inquilinos del edificio les seguían pagando el alquiler hasta cuando no estaban. Porque con una cuenta en Canadá que hizo el padre de Hannah antes de subirse al barco, ha dado para vivir en Cuba sin pasar penurias y hasta tener servicio, y luego supongo que lo heredaría Anna y su madre, que como ya hemos dicho antes no salía de la habitación así que no creo que trabajara. ¿Y a todo esto Hannah en Cuba de qué vivía? ¿También de la misma cuenta?

La historia del barco St. Louis es verdadera, y el autor se ha inspirado en algunas historias de su barrio en La Habana.

niña alemana

 

 

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