Los clientes de la semana

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Hoy quiero hablaros de lo curiosa que es la mente humana y es que esto que os voy a comentar ya me ha pasado varias veces:

Señora con la que estoy al menos media hora para que elija una cosa para su hija. Lo primero que le enseño es una de color azul marino y negro pero esa no le gusta porque es demasiado oscura, ella quiere colores alegres. Al final no sé de qué color decidió llevársela, pero resulta que antes de pagar, ve que un hombre se lleva lo que ella no quería, eso azul marino y negro que ni de coña quería para su hija porque era oscuro y ella quería colores alegres y me dice:

¡Nena! ¿Y esa qué? – Por supuesto cogiendo el producto que se llevaba el señor, porque a la gente le encanta tocarlo todo, pero de eso ya os hablaré en otra ocasión. Por supuesto el señor mirándola a ella y a mí sin entender nada.

-Si esa es la que te he enseñado primero y no querías porque era oscura.

Os prometo que me hizo cambiar la que había elegido para llevarse la misma que el señor.

Esta clienta también me gusta mucho:

Señora que viene a comprar una cosa para sus nietos y forma cola porque no es capaz de decidirse por  nada y hay que explicárselo todo, pero ese es otro tema.

Al final se decide por unas cositas y se lleva todas las que quedan. La señora de detrás que venía a saber a por qué cosa que no tenía nada que ver, decide que necesita urgentemente eso que se va a llevar la de delante, y se cuela solo para preguntarme si de verdad no quedan más. Y como no quedan más, que a ver si vamos a recibir pronto.

Hace un momento seguro que ha entrado a preguntarme cualquier tontería, pero ahora tiene que comprar lo mismo que la otra. Y por supuesto era culpa mía que yo no lo hubiera previsto y hubiera escondido algunas para que ella pudiera llevárselas.

Y otra más, parecida a la primera:

-Necesito esto pero en granate.

-Granate tienes este modelo.

-Ah no, ese no me gusta, es muy grande.

-Pues entonces estos otros.

-Bueno, ya me lo pienso.- Pues ok.

A la semana siguiente (más o menos), vuelve pero a por otra cosa, no me dice nada sobre el granate que quería, pero resulta que ve a otra persona cogiendo eso granate que le comentaba el otro día y pam, lo necesita sin demora, y tiene que ser ese, da igual si es muy grande o no, se lo lleva ya. (Y si no llegan a quedar más, seguro que se pelea con la otra por conseguirlo) Y también hubiera sido culpa mía.

A veces no sé si es que las otras personas crean necesidades en nosotros, si nos sentimos inferiores porque pensamos que elegimos mal y necesitamos seguir a la mayoría (que no se equivoca nunca), o a saber qué se nos pasa por la cabeza al pensar que somos los únicos que hacemos (o compramos) una cosa.

Al final vamos a tener que crear un puesto de trabajo que se base en que alguien esté en una tienda comprando cosas que no se venden para que otras personas lo vean y se las quieran llevar. Ahí lo dejo. Seguro que quien lo haga triunfa.

 

2 comentarios sobre “Los clientes de la semana

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  1. No es mala idea ehhh! Contratar un gancho para que se lleve lo que no quiere nadie y que en ese momento lo quiera todo el mundo. ¡Lo veo! Por cierto, enhorabuena por el post 😉

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