Mientras tanto en las series…

Hacía tiempo que no nos dedicábamos a encontrar cosas curiosas en las series, así que aquí van algunas:

Estas dos que vienen ahora quizá no os sorprendan demasiado, pero me gusta pensar en “cross overs” de series:

Aquí vemos como Once upon a time aparece en el universo Supernatural y va en busca de Leviatanes. Y yo esperando que salieran los hermanos Winchester…

¡Y resulta que estos estaban en Boulder, haciéndole una visitilla a las gimnastas de Make ir or Break it!

¿Quién quiere casarse con mi hijo? no es una serie, pero me gusta pensar que sí, y que los que salen son actores, solo por tener un poco de  esperanza en la raza humana, claro.

Los títulos que les ponen son grandes. “Escupefuegos y MUY HETEROSEXUAL”, eso es para que no haya duda alguna de que no es el gay de la edición. y “Vendedor ambulante y manchego”, no sabían que más ponerle ¿fiestero? ¿paleto? ¿tiene un mercedes? ¿le molan todas pero no se puede casar con ninguna porque necesita dormir solo?

Siguiendo con el programita, a veces me parece que para ser gay tienes que pasar un examen de vestimenta y que es obligatorio vestir “raro”. Atención a los calcetines de tenis de Pedro y a esos maravillosos pantalones. Y al peinado maravilloso de ese hombre al que al final creo que no eligieron para nada.

No sé como acabó “Me llamo Earl”, pero si le hicieron una residencia de ancianos a su nombre…

Pero vamos con lo que más nos gusta, que es despellejar los modelitos de la gente:

 Sobre todos los de Arya. Siempre con unas pintas que yo no sé quién le diseñará el vestuario a la pobre. Eso sí, esta camiseta para Halloween le va a venir de lujo.

Pero si de camisetas feas estamos hablando, creo que es es posible que se lleve la palma. La chica sorda de Switched at birth, pidiéndosela prestada a su “hermana” para ligarse a su jefe, menos mal que se le ocurrió ponerse otra debajo porque si no…

 Y que no me falte nunca algo del Doctor. 

Aquí tenemos la TARDIS en la vidriera de una Iglesia, eso sí que molaría, sí. Y ese maravilloso momento en que a Martha no se le ocurre otra cosa que gritarle “expelliarmus” a unas brujas. (Pero como yo tenía los subtítulos mal sincronizados, parece que lo diga el Doctor.)

Por si no era suficiente con la TARDIS en la vidriera, aquí tenemos una pintura muy guay del undécimo Doctor, que en la segunda foto (a parte de llevar un Stetson, porque los stetsons molan) ¡está leyendo una revista de punto! Y, por si no había suficiente con la revista de punto, luego va y encuentra trabajo en una tienda y le dan esa maravillosa chapa con su nombre. ¡Yo quiero una de esas!

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