Nos vamos de viaje: Segorbe

Este fin de semana teníamos deberes con la tele (había que ver la final de la copa del rey y Eurovisión), así que decidimos mezclarlos con la visita a este pueblo del interior de Castellón pero que está muy cerquita de Valencia.

Segorbe pertenece a la Comarca del Alto Palancia, de hecho, es la capital. Tiene 9.000 habitantes, así que no es un pueblo muy grande y encima está declarado Bien de Interés Cultural.

Y eso es porque de unos años a esta parte han estado recuperándolo, porque resulta que las casas se lo habían comido todo: torres, criptas, murallas, acueductos… Todo estaba detrás o dentro de casas construidas al lado. Si es que antiguamente se aprovechaba todo. O si no, que se lo digan al castillo de El Puig.

Todo lo que hay que ver está en el casco viejo, obviamente, bajando por la plaza del Agua Limpia está la Tourist Info, la chica de allí es la chica con más ganas de trabajar que me he encontrado en una oficina de turismo en la vida. Nos lo explicó todo con todo lujo de detalles, las cosas que podíamos ver en el pueblo, las rutas que podíamos hacer para ver la Fuente de los 50 caños y el Salto de la novia (esto último está en Navajas, ya tendremos post dedicado en su momento), incluso nos dio un mapa de Jérica (otro pueblo cercano) para que fuéramos a ver la torre mudéjar e hiciéramos una ruta por allí. Y la hicimos, así que ya puede estar contenta.

Al salir de allí, decidimos ir a dar una vuelta por el casco viejo, ya que todos los museos estaban cerrados. De esto hablaré en otro post, porque tengo que quejarme.

Lo vimos todo en seguida, las torres, el acueducto, unas pocas murallas que quedan, nos metimos por las callejuelas del casco antiguo donde hice las fotos de las farolas como toca, los balcones llenos de flores, las plazas con nombres raros…

Una señora nos dijo que si conocíamos el paseo de Sopeña y nos envió a hacerlo, es una pinada que está donde antes estaba el castillo, del que no queda nada o prácticamente nada.

Y cuando ya no nos podíamos casi ni mover, nos fuimos a la heladería italiana Tacco, a tomarnos un helado. No es que hubiera muchos sabores que digamos, pero el de merengada con yogur estaba buenísimo.

Y ahí van las fotos del pueblo:

Esto es una ermita que había en el pueblo donde está prohibido subirse a los muros, pero la gente se sube. Y lo de detrás es el centro de interpretación de la entrada de toros y caballos donde también está la Tourist Info.

Es un pueblo bastante tranquilo a no ser que el Barça gane algún título, porque entonces se les va la pinza y empiezan a tirar tracas y demás. Y encima luego están las iglesias, todas tocan todas las horas del día y todos lo cuartos de hora del día y a todas las misas, y bodas, bautizos y comuniones y si pasa un gato por la puerta también tocan las campanas. Y creo que alguna va adelantada y toca una hora de más. No había oído tantas campanadas en mi vida, con eso os lo digo todo. ¿Cómo puede un pueblo tan pequeño tener tantas iglesias? Pues sí, las tiene, por lo menos cinco.

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