Para entrar a mear (Vol. 2)

Hace ya unas semanas, Fantasyram nos envió un par de fotos curiosas sobre baños que había visitado. He estado buscando unas cuantas más para hacer un post más largo, pero me lié viendo otras cosas y no encontré nada, pero por lo menos tendremos pronto un Para entrar a vivir muy especial. Ya veréis. De momento, vamos a ver los baños de Fantasyram, que tampoco tienen desperdicio:

Aquí tenemos una maravillosa capilla en la que rezarle a la virgen para que la que está dentro del váter acabe pronto y no te mees encima. Como ofrenda le podemos dejar limpiacristarles, tal como vemos en la foto.

Y aquí otro baño con la tapa abierta, costumbre mundialmente conocida.

Lo curioso de este es que está bastante lejano de la pared ¿por qué? No lo sabemos ¿Es necesario? A lo mejor no. Seguramente no, pero ¿hay alguna ley que diga que tienen que estar pegados a la pared tal como están siempre? Pues no lo sé y tampoco lo voy a buscar, pero qué pérdida de metros tiene ese baño. Sí, metros.

Y ahora vienen mis experiencias personales en baños públicos:

Pues un día en el baño de un centro comercial.  Hay tres puertas, la primera está cerrada, la segunda abierta y la última entornada. Me dirijo a la última, en vez de la que está abierta de par en par porque soy así de especial, cuando noto que hay una sombra rara en el suelo y de repente me cierran la puerta en las narices desde dentro. ¿Tan difícil es meterse en un baño público y cerrar la puerta del todo?

Pues parece que sí porque ayer me volvió a pasar. Voy a abrir la puerta del baño de señoras (porque yo soy una señora) cuando a los dos milímetros de abertura de la puerta me la vuelven a cerrar de un portazo en las narices. En serio ¿tan difícil es cerrar la puerta en un baño público? Y justo después de cerrarme oigo como pasa el cerrojo. A buenas horas mangas verdes. (Nunca he entendido esta expresión pero me gusta)

Así que espero a que salga la señora, mientras pienso en meterme en el baño de hombres y que no me vea la cara la señora que no sabe cerrar la puerta del baño. Pero me espero en el pasillo. A los dos o tres minutos no sale una, si no dos. ¡Y las dos mirándome de arriba abajo con ganas de escupirme en la cara!

Dato informativo: Cuando entré en el baño cerré la puerta con el pestillo. Tal como hago siempre. Hasta cuando estoy sola en casa. No sea que entre un ladrón y me pille meando.

6 comentarios sobre “Para entrar a mear (Vol. 2)

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  1. Yo tampoco entiendo la gente que entra en un baño público y no cierra la puerta… Hace 2 semanas entré en el baño de una gasolinera y le vi todo el asunto a una señora que estaba meando con la puerta de par en par. Me quedé traumatizada xD
    Besotes!!

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  2. Joer, a mí no se me ocurriría no cerrar la puerta en un baño público. Me parece además una falta de respeto hacia los demás usuarios.

    Yo tengo la explicación para el váter separado de la pared!! No ves que curiosamente tiene el tamaño adecuado para que una persona se esconda ahí detrás? Habría que preguntarse en qué clase de local está ese baño 😛

    saluditos

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  3. Bueno, yo tengo la explicación a por qué alguna gente no se cierra en los baños públicos: miedo a quedarse encerrados. Y claustrofobia. A mi madre le pasa, por ejemplo. Jamás, jamás, jamás se cierra en un baño. Ni siquiera en casa. De hecho, en casa no nos dejaba cerrar la puerta a los demás y acabó obligando a mi padre a quitar el cerrojo de la puerta, nada de cerrarse con llave. Cuando le dices que vas a un baño público y te cierras por dentro se le dilatan los ojos del terror. Siempre evita ir a baños públicos porque además le dan algo de mal rollo, pero cuando va siempre deja la puerta entornada. A veces nos pide ir con ella para que le sujetemos la puerta de forma que no se cierre ni se abra de par en par. Esa es la explicación… yo siempre cierro la puerta, pero encontrarme con puertas entornadas no me extraña nada, porque siempre he tenido a mi madre y su claustrofobia cerca. De hecho, me ha sorprendido que a nadie se le haya ocurrido una explicación…

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    1. Claro, tiene sentido. Yo alguna vez lo he pensado cuando he ido a cerrar una puerta, pero aún así siempre las he cerrado. Lo que me hace gracia de las situaciones del post es que después de darse cuenta de que alguien quiere abrir se encierran y corren el pestillo rápidamente, así que les tiene que dar más miedo que entren que quedarse encerrados ¿no?

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      1. Eso ya es más extraño, a mi madre le da algo si tiene que cerrar la puerta, no creo que fuera capaz, pasara lo que pasara… es una mujer que, embarazada de mellizos, subía ocho pisos andando a la consulta del ginecólogo por no meterse en un ascensor, con eso te lo digo todo. Lo de esas señoras que luego cerraron con pestillo lo había leído antes, pero percibía una estupefacción tal ante el hecho de que algunas personas no cierren la puerta que necesitaba compartirlo 🙂

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