Libros: Los escarpines de Kristina de Noruega, Cristina Sánchez de Andrade

No sé si os acordáis, pero no hace mucho (uf, si fue en verano, claro que hace mucho) leí un libro de Espido Freire sobre Kristina de Noruega, concretamente este. (Ahora la RAE dice que “concretamente” no existe.) La verdad que el libro me gustó mucho y un día en la librería vi el que nos ocupa hoy “Los escarpines de Kristina de Noruega” y quería ver si me daba algún dato más de la historia o si coincidían en algo las dos autoras.

Pues nada que ver. En Los escarpines nos cuenta la historia de cincuenta mil personas antes de que Kristina haga su aparición, así que trata más sobre Berenguela de Castilla, que sobre Kristina, por más que salga en el título (y no quiero ser como la gente de Anobii que se escandaliza por eso, que conste), que según ellos igual tenía que llamarse “los escarpines de la corte que van y vienen por ahí sin más, la loca de Berenguela de Castilla y su obsesión con las princesas del norte, ah, y las langostas”. Y entonces el título sería un resumen del libro, si es eso lo que quieren, claro. ¿Pero cuántos libros hemos leído que no tienen nada que ver con el título? En fin, que ahí va el destripe:

La primera protagonista es Berenguela de Castilla, hija de Alfonso VIII, que, como al final no la casaron con el heredero del Sacro Imperio romano germánico se puso histérica y se casó con Alfonso IX, con la absoluta obsesión de casar a alguno de sus hijos con una princesa nórdica para que sus nietos pudieran ser Emperadores germanos. Y siempre estaba embarazada, era su forma de vivir la vida, estando embarazada, supongo que por eso se le fue la olla. Claro, es que tenía murciélagos en el cerebro.

Tal cual lo leeis. Supuestamente estaba un día en una habitación, entraron un montón de murciélagos por la ventana y se le metieron por la nariz y por los oídos llegando al cerebro. Y se ve que era eso normal entre los nobles, porque los médicos no tuvieron ninguna vergüenza en diagnosticarla.

Tuvo 5 hijos, aunque el Papa le dijo que hasta ahí había llegado, que estaba casada con su tío y que dejaran de fornicar, que eso era pecado.

Después Beatriz de Suabia. Una princesa germana que eligió la mismísima Berenguela para su hijo Fernando.

Según Berenguela la pobre Beatriz no podía dejar que su marido se acercara a ella durante el día, las noches de los miércoles, los viernes o  la noche antes de un festivo. Tampoco durante las tres cuaresmas: la de Semana Santa, la de la Santa Cruz ni la de Navidad. Y, por supuesto durante las menstruaciones. Yo no sé como esta mujer estaba siempre embarazada si tenía todas esas prohibiciones. Y, atención, le da un camisón todo tapado menos un agujerito. Ya os imagináis donde.

Berenguela oye historias sobre Bergen (Noruega) del Arzobispo de Toledo que había encontrado a la hermana de la abadesa del Monasterio de las Huelgas allí en uno de sus viajes. Así que lo envía para allá en busca de una princesa para casarla con su nieto el infante Alfonso (el hijo de Beatriz de Suabia y su hijo Fernando).

El pobre Alfonso pasó sus primeros cinco o seis años en una casa de campo rodeado de vacas y cerdos siendo amamantado (sí, hasta los cinco o seis años) por una ama de cría más de pueblo aún. Pero cuando Berenguela vio lo “salvaje” que era su nieto, que estaba apegado a la leche de la mujer y que la tía esa traía a hombres a su casa bastante a menudo se lo llevó al castillo y le puso unos profesores particulares. Menos mal.

Y luego la puñetera plaga de langostas. Que va y viene durante todo el libro y da mucho asco. Ah, y que quieren atajar haciendo que las monjas recen sin descanso. Pero la abadesa del Monasterio de las Huelgas de antes se ha muerto y han traído a otra que prefiere estudiar el comportamiento de las langostas en vez de rezar sin descanso.

Pues cuando quedan 100 páginas para el final (tiene 300) aparece Kristina de Noruega, viene a España, el viaje súper súper resumido. Parece que fue lo que menos le costó escribir a la autora. Frases cortas y ninguna situación excepcional ni diálogo. Hasta que llega al monasterio de las Huelgas que, para no variar, alucina con lo locas que están las monjas (sobre todo la abadesa). Y es que en este libro el que no está loco no tiene protagonismo.

La importancia de los escarpines: Fueron regalados a Beatriz de Suabia cuando llegó a la corte. Le dijeron que era de la madre de Berenguela, Leonor de Plantagenet. Los enterró en el lugar donde dió a luz a Alfonso (en un páramo de Toledo, en medio del camino).

Parece ser que la criada del arzobispo de Toledo los encontró un día mientras hacía la colada en el río.

Beatriz, en su lecho de muerte, le pide a Alfonso que los vaya a buscar y se los calce cuando la entierren. Pero Alfonso, la verdad, que pasa de los escarpines bastante.

Resulta que a la hermana de la abadesa del Monasterio de las Huelgas le da los escarpines y otras cosas una tal Raquel, que resulta ser una mora amante del padre de Berenguela, Alfonso VIII.  Y la hermana (Constanza) devuelve los escarpines a la corte regalándoselos a Beatriz.

Peeeeeeeeeeero parece que ser que alguien le ha llevado los escarpines a Noruega a Kristina. Alguien español. Alguien que no es Constanza aunque también esté en Noruega. Y Kristina se los trae puestos a la corte y todos se quedan flipando.

No sabemos como la nueva abadesa del monasterio de las Huelgas se los roba de su habitación en Sevilla  y ella, no sabemos como tampoco, lo sabe y va a Burgos a por ellos, los encuentra y la abadesa le dice que había sido Berenguela (que no sabemos si está muerta o viva qué c***) la que había pedido que se los trajeran, decide llevárselos pero al final decide que es mejor dejarlos ahí junto al sepulcro.

Y ya está.

Al final con tanta plaga de langosta para aquí y para allá no sabemos si dejar los escarpines en el sepulcro hizo que se murieran todas o qué.

2 comentarios sobre “Libros: Los escarpines de Kristina de Noruega, Cristina Sánchez de Andrade

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  1. Sé que estoy comentando esto un poco tarde (no sé de cuándo es la publicación, pero asumo que tiene por lo menos un año o dos), pero es que acabo de leer este libro y estaba buscando en Internet alguien que opinara como yo. Tu post me causó mucha gracia, pues resumes exactamente mis sentimientos acerca de este libro. De verdad que esta historia es todo menos lo que te pintan en la sinopsis y portada (que, por cierto, si leíste esa versión que pones en la imagen, que es la misma que yo leí, te puedes dar cuenta de que en el árbol genealógico del inicio te ponen el mega spoiler). Ganaste una seguidora, eso tenlo por seguro. Estaré atenta a tus nuevas publicaciones, ¡sigue siendo irreverente!

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    1. ¡Hola! La entrada es de 2012 pero no pasa nada, porque ni me acordaba de lo que había puesto y hasta me he sorprendido 😀
      Me alegro de que te haya gustado la entrada (y espero que el resto del blog), y no tanto de que no te gustara demasiado el libro.
      ¡Un saludo!

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