Como todos deberíais saber ya a estas alturas de la vida, la semana pasada estuve de escapadilla en esta maravillosa ciudad andaluza. Y, como es normal en mí, vengo a restregároslo por la cara, os enseño algunas fotillos y os explico lo que vi:
Empezamos por la Catedral, que nos encontramos por casualidad, más o menos:
Los 3.50€ de la entradita todavía me duelen en el bolsillo, pero claro, como a ciudad que voy, entro en la Catedral de turno pues no podía faltar, y eso que por fuera me desencantó un poco, pero al entrar no podía dejar de alucinar con lo gigantesca (y blanca) que es.
Me gustaron sobre todo los nervios de las cúpulas, y los pilares gigantescos que las sostienen, claro. Como siempre en este tipo de templos, la “riqueza” del altar y de algunos retablos sobraba. Mira que no me gusta tanta ostentación y esa manera de pedir dinero por todo lo que hagas ahí dentro, pero cada hace con su iglesia lo que le da la gana, vamos.
Y, mientras daba la vuelta a la catedral por la calle de los Oficios fue donde me asaltaron las primeras gitanas. Yo intentando hacer fotos y las tías dándome el romero. Pero qué pesadas son. Al final me libré de ellas como pude, y creo que sin ningún maldeojo. Aunque no veas la cara que pusimos por la noche cuando fuimos a parar a esa calle y vimos el lateral de la Catedral, lo bonito que es y que no nos dejaron ni verlo, que fuerte.
También de casualidad acabamos en la Calle Calderería Nueva:

Lo que viene siendo la entrada al Albaycin y que si yo no me hubiera ido por la calle que no era habríamos llegado sin mayores problemas hasta el mirador de San Nicolás. Aún así llegamos bien hasta arriba y al volver nos hicimos un té en la Tetería Nazarí.
¿Veis como llegamos?
El mirador de San Niccolás es…. ¡un mirador! ¿A que no os lo imaginabáis? Pues es una plazoleta con una Iglesia (en obras) al fondo, otra plaza al lado con algunos bares, un tenderete de refrescos y meriendas y la biblioteca del Albaycin. (Y un centro de salud, que digo yo que como esté enferma y tenga que ir hasta ahí al médico me muero por el camino, pero supongo que los lugareños estarán acostumbrados a las cuestas y las piedras del suelo)
Como decía, al bajar nos hicimos un té en la Tetería Nazarí:
Tengo que decir que ni me había hecho nunca un té (otra clase de infusiones sí) ni sé si me timaron o no. Pero el té estaba buenísimo, eso sí.
Como os decía, está al final de la Calle Calderería Nueva enfrente de otra tetería con menos estilo, porque a decoración y a ambientación no les gana nadie.
Los tés costaban 2.80€, con leche 2.60. Había bastante variedad y no sabía qué pedir, así que pedí uno marroquí, creo recordar. Té verde y hierbabuena si se me está yendo la cabeza ahora mismo. El otro era sorpresa, creo que de algo de melocotón, y a cada sorbo que bebía estaba más bueno.
Los que estaban delante de nosotros habían pedido varios, porque pensaban que les iban a sacar una taza en vez de una tetera entera y la tía no paraba de preguntarle al camarero y de apuntar lo que le decía en una libreta. (Yo la saqué luego.)
Lo de fumar costaba 9€ y no recuerdo ahora mismo si tenían también cosas de comer.
La verdad es que tengo poquísimas fotos de la ciudad, la mayor parte son de la Alhambra, pero que conste que callejeamos mucho y vimos muchas cosas.
Lo que me gustó mucho fue la Alcaicería, al lado de la Catedral. Son unas callejuelas muy estrechas que ahora están llenas de tiendas de recuerdos y en su día era un mercado donde se vendía toda clase de artesanía y sedas.
Aquí fue donde me compré la típica pulsera con la mano de Fátima, (o de Miriam, o Hamsa, o como queráis llamarla), por si las gitanas me echaban el mal de ojo (que va, me la compré porque me gustaba, yo no creo en esas cosas) y el imán de rigor esta vez de la Alhambra en formato azulejo, que queda más bonito que un dibujo cutre de un edificio o una chancla con abrelatas y el nombre de la ciudad escrito a rotulador.
Pero lo que más me sorprendió fueron las calles y los edificios que hay, todo tan árabe y tan igual, he leído la wikipedia pero sigue sin quedarme claro si lo reconstruyeron todo igual y las casas son funcionales o no.
En fin, lo voy dejando aquí, la próxima excursión va a ser ¡la Alhambra!
dicen por ahí...