Bueno, pues aquí van los últimos clientes 4.0, ya veremos cuando tenemos más, de momento, disfrutad de estos:
. Los gilipollas que ni saludan ni se despiden y solo emiten palabras cuando se cabrean.
Días antes de Reyes, la tienda a tope. Digo “siguiente, por favor” para que siga pasando gente por mi mostrador. Una chica me mira, se acerca con otro chico. Les digo “hola” , no me dicen nada. No me miran. Se apoyan en el mostrador. El chico busca algo en su bolsillo. Pienso que igual son extranjeros, que no saben como decirme que vienen a por un pedido y que van a enseñarme el número. Efectivamente me enseña la pantalla de un móvil, les digo que ahora mismo lo traigo y me voy.
Ni una sola palabra por su parte.
Al rato vuelvo con su pedido. Les digo el precio.
- Ah ¿Pero está aquí?- Oh, ah, alguien ha hablado. No me lo creo.
- Sí, aquí lo tengo. - Ni siquiera me has notado como me iba y volvía con esta caja gigantesca, pero vale.
- Quiero que cambies el nombre de la factura.
Vale, al hacer el pedido, habían puesto varios nombres y el de la factura había que cambiarlo. Pero el programa no me deja, así que cambio la info de cliente para intentar que salga así. No.
- Pero no ha salido bien.
- Ha salido el CIF pero se ha quedado con el mismo nombre.
- Pero esto a mí no me vale. Si no sale el nombre esto a mí no me vale. - Habla la chica, que parecía extranjera por un par de palabras que había soltado a su chico antes, pero no lo parece, casi maneja el idioma mejor que yo para enfadarse.
- Ya, pero es que la dirección de facturación no se puede cambiar si el pedido está cerrado. He cambiado la del cliente pero ya ves que no ha salido.
- Pero a mí esto no me vale. Lo tienes que cambiar. Lo tienes que cambiar porque a mí esto no me vale y yo ahora me voy con esto que no puedo desgravar por un error que no es mío.
¿Perdona? La que no ha sido capaz de poner el nombre bien a la hora de hacer el pedido no he sido yo ¿eh?
- Ya, pero has visto que solo me deja cambiar el nombre que he cambiado pero no ha salido ahí.
Se piran. Ni adiós, ni contacto visual, ni nada. Ale, que os vaya bien, educados.
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. El chico de después que me dijo que me fuera leve.
Pues después vino un chico, que al principio estaba cohibido después de la escena de la gente esta maleducada que ni dijo hola ni adiós. Me dio su número de pedido y me costó encontrarlo porque estaba ahí al fondo de las cosas. Al final lo saqué y se lo expliqué. Y cuando se le pasó la cohibición me empezó a hablar:
- Tenéis la tienda llena ¿eh?
- Sí, está la gente recogiendo pedidos para reyes como locos.
Le doy su cambio y su ticket.
- Bueno, muchas gracias, que te sea leve. Hasta luego.
Cosas que he aprendido en mi trabajo cara al público: Ser educado solo requiere tres palabras: Hola, adiós y gracias.
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.Las gitanas de los marrones.
Aparecen una señora de etnia gitana y una niña de unos 12-13 años, arramblando como arramblan ellos que parece que tengan prisa máxima y tienes que atenderlos como si se acabara el mundo en cinco minutos y tuvieran que hacer la compra ya.
- ¡¿Tienes de la maquinita de la niña del lápiz?!
Lo habéis entendido, ¿verdad?
- ¡¡La nintendo ds!!
- Ahh… Esas que están ahí.
- ¡La rosa! ¡Pero sin cámara! ¡Esas son con cámara!
- Pero si las que son sin cámara son las primeras que sacaron, que eso ni se fabrica ni nada. – Que yo sepa.
- ¡Pero esa no es! ¡La quiero sin cámara! Para la niña que es su cumpleaños la semana que viene. ¡Tráeme una sin cámara!
- Sí.- ¿Para qué discutir más?
- ¡Pero esa cuanto vale!
- 145 €
- ¿Y eso cuánto son niña?
- Dos marrones…
- ¿marrones?
- Dos marrones, dos azules y uno verde.
Lo seguís entendiendo ¿no? Al final capté que lo que estaba diciendo la niña era el color de los billetes que tenían que pagar. Pero no veas, dos marrones. Bueno, igual la señora no sabía leer y entendía mejor así el tema de los billetes. Yo que sé.
- Tres marrones y te devuelvo uno verde.
- Ay, tres marrones, eso es mucho dinero. Es mucho dinero. Bueno, pero tráeme una. ¡Una rosa sin cámara!
- Sí.
- ¡Para la semana que viene, tráeme una!
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. El hombre del Ipod.
Viene un hombre a devolver un ipod touch. Que resulta que él se había pedido un Iphone para Reyes pero le habían comprado un Ipod. Claro, físicamente es parecido. Estaba todo indignado, porque se había pedido un Iphone y le habían regalado un Ipod que eso él no lo quería para nada y no lo iba a usar y tal y cual y lo quería devolver y donde pone el total de la devolución en este papel que me estás dando y yo no quería esto que no lo voy a usar, yo lo que quería era un Iphone…
Pues al principio venía súper indignado, con la confusión y porque se pensaba que iba a tener que montar el numerito para que le devolviéramos el dinero. Pero como la mayoría de la gente parece que no sabe que esos 15 días que tiene (son 7 por ley ¿eh? Que conste) para probar el producto no es solo por si no funciona cambiarlo, es también por si no te acaba de convencer, no es lo que querías o lo que te esperabas y tal. Al final se tranquilizó un poco (no se por qué en esta tienda todo el mundo dice que soy súper tranquila jajajaj no me conocen.) le dí su hoja de entrega del aparato, le gestioné la devolución, le cobré otra cosa que se llevaba y ya está, todo bien, sin problemas.
Gente, que no hace falta ponerse “tó burro” para que te devuelvan el dinero en una tienda. Que a veces parecemos tontos.
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.Las devoluciones.
Hablando de devoluciones, viene otro a devolver unas cosas, una que no iba y otra que no quería, que había comprado SU MADRE (y ahora veréis por qué lo pongo en mayúscula)
Le explico como funciona el tema y tal. Al principio bien, luego se ve que mis frases calaron en su cerebro y dijo “uy, esto no me gusta, no es un procedimiento normal”, así que ale, escenita. Casualmente tenía un par de compañeros por ahí rondando y oyendo al chico mientras decía:
- ¡Pero es que a mí nadie me ha dicho que esto es así! ¡A mí nadie me lo dijo!
¿¿¿Perdona??? ¡¡¡Pero si no eras tú el que lo compró!!! ¿Cómo quería que se lo dijéramos si no estaba ahí? ¿Quería una videoconferencia con su madre para que le explicáramos como tenía que devolver sus regalos de Navidad? Le digo al compañero que de todas formas, el ticket no estaba a su nombre, que si no lo ha comprado él, no sé como quería que se lo hubiéramos explicado.
Total, es que a la gente la sacas del “te devuelvo esto, toma tu dinero que saco ahora mismo de la caja para ti” y no es capaz de ver más allá. Si le estás devolviendo el dinero, solo que no en mano.
Desde luego, yo no podría trabajar en post venta y estar todo el día aguantando escenitas una detrás de otra. Ya lo tengo claro.
Y así me pasé todo el día después de Reyes, no veas la de gente que no está contenta con sus regalos. A mí me regalan por ejemplo, una tablet, y no me pongo a mirar en la web de la tienda a ver si hay alguna mejor que esa, si está bien, yo me la agencio, otra cosa es que sea un full. ¡Pero eso no lo sabes si la estás devolviendo sin abrir!
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.las financiaciones.
Me preguntan por un objetivo de 1.000 euros, le comento que no lo tengo, que hay que pedirlo y tal.
- ¿Y aquí financiáis?
- No, no financiamos.
- Pues entonces ya no te pregunto nada más.
Yo creo que esa hubiera sido la primera pregunta en el caso de que yo fuera la clienta, antes de preguntar si tengo el objetivo en la tienda o si lo tengo que traer o lo que sea, pero en fin.
- ¿Y otra tienda vuestra en la ciudad?
- No hay más aquí.
¿Acaso creía que en otra tienda igual conseguiría que le financiaran? Si es política de empresa no creo que se acepte en unas tiendas y en otras no, vamos, creo yo.
Y se van indignados. Como no.
Os estoy preparando un post con las cosas curiosas que he vendido estas navidad, ya veréis, ya.
dicen por ahí...