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Las cosas curiosas que he vendido estas navidades

16 ene

Porque esta vez no he vendido solo cámaras (en realidad, creo que cámaras es lo que menos he vendido) y me hacía gracia cada vez que tenía que sacar del almacén algo que ni siquiera sabía lo que era y hacer como que siempre he estado vendiendo cosas de esas.
Cosas como por ejemplo:

*Escurrebiberones*

Chicco

Me pareció súper gracioso porque parece un campo con flores y hierbas donde poner biberones.

*Una tableta gráfica más grande que yo*

Wacom Intuos 4

Y encima creo que era la M, no me imagino como sería la L.Esta es otro de mis caprichos latentes, están ahí, sé que no los necesito para nada (entre otras cosas porque no sé dibujar y tal) pero me apetece tener una y parecer que tengo arte o algo.

Hay que decir que esto sí sabía lo que era. Pero cuando vi el tamaño de la caja aluciné.

*La estrella de la muerte de Star Wars de Lego *

Lego 10188

Esta señorita está hecha de piezas de Lego, cuesta unos 400€, yo al principio pensaba que el precio estaba mal, pero no. El señor me dijo que valía 500 en otro sitio. He encontrado este blog donde hay fotos del montaje. La verdad es que es una pasada. Si eres un friki de Star Wars. Y si te gusta montar cosas.

*este ratón*

 O bueno, eso es lo que creo que es. Se llama Cyborg F.l.y. 5 y lo he vendido un par de veces. Es tan sumamente friki que no sé ni para qué sirve. Ni siquiera sé si es un ratón o solo un joystick.

* la batamanta *

Esto ya os lo conté aquí, no veáis que ilusión me hizo que viniera esta pareja con un pedido de batamantas, estaba bailando break dance en mi interior. Que es lo que hago cuando algo me hace ilusión, bailar break dance en mi interior.

*azúcar para hacer algodón de azúcar*

¡Con sabor a cola!

Cuando entré al almacén a buscar esto no tenía ni la más remota idea de qué era. Y como pesaba el jodío.

*Un despertador de R2D2*


Esto también os lo enseñé pero en ese momento no lo había vendido de verdad, ahora sí. Me siento realizada.

*una máquina de hacer palomitas*


Si yo tuviera una de estas en casa… Menudo multicine me montaría.

*el tío que se la pegó contra el escaparate y se hizo una herida por la que manaba sangre*

Esto no lo vendí,  es un bonus track. En mi último día (ya después de navidad y con la tranquilidad que le da eso a la tienda) de repente se oye un golpe y tiembla toda la pared de las teles. Yo, ingenua de mí, pensando que sería el típico tío que se pasea por los centros comerciales con una máquina de abrillantar suelos borracho, que se la había pegado contra la pared de al lado o algo. Pero no.

Entra un señor que quería atravesar el escaparate por lo visto, con toda la cara llena de sangre, el pobre iría pensando en sus cosas y a una velocidad bastante rápida…

Entré en el almacén diciendo “¡incidente! ¡Incidente!”, pero como, supuestamente, soy tan tranquila nadie se alarmó.

*el simulador de vuelo*

Esto constaba de varias cosas, que yo no tenía ni idea de qué era cada una de ellas.

Uno era un monitor, que era solo uno y no seis como aparecía en la foto. Un panel de mandos y un asiento regulable, que en realidad resultó ser solo el regulador de abajo, el asiento no.
No pongo fotos porque no encuentro por ningún sitio nada parecido. Y el hombre suponía que yo tenía que saber lo que le estaba vendiendo. ¡Pero a mí nadie me dijo que tenía que entender de accesorios para simuladores de vuelo para trabajar aquí!

* la taza objetivo*

Esto lo vi por primera vez en Muy Originalité , así que cuando me lo pidieron para un amigo invisible bailé break dance en mi cabeza. La verdad es que me parecía un poco caro, pero a la chica le entraba en presupuesto y le parecía una buena idea, así que bailé break dance maximum cuando me dijo que se lo llevaba.

Bueno, y ya está. Supongo que nunca más volveré a vender estrellas de la muerte de lego y me da pena.

los clientes de la semana

9 ene

Bueno, pues aquí van los últimos clientes 4.0, ya veremos cuando tenemos más, de momento, disfrutad de estos:

. Los gilipollas que ni saludan ni se despiden y solo emiten palabras cuando se cabrean.

Días antes de Reyes, la tienda a tope. Digo “siguiente, por favor” para que siga pasando gente por mi mostrador. Una chica me mira, se acerca con otro chico. Les digo “hola” , no me dicen nada. No me miran. Se apoyan en el mostrador. El chico busca algo en su bolsillo. Pienso que igual son extranjeros, que no saben como decirme que vienen a por un pedido y que van a enseñarme el número. Efectivamente me enseña la pantalla de un móvil, les digo que ahora mismo lo traigo y me voy.

Ni una sola palabra por su parte.

Al rato vuelvo con su pedido. Les digo el precio.

- Ah ¿Pero está aquí?- Oh, ah, alguien ha hablado. No me lo creo.

- Sí, aquí lo tengo. - Ni siquiera me has notado como me iba y volvía con esta caja gigantesca, pero vale.

- Quiero que cambies el nombre de la factura.

Vale, al hacer el pedido, habían puesto varios nombres y el de la factura había que cambiarlo. Pero el programa no me deja, así que cambio la info de cliente para intentar que salga así. No.

- Pero no ha salido bien.

- Ha salido el CIF pero se ha quedado con el mismo nombre.

- Pero esto a mí no me vale. Si no sale el nombre esto a mí no me vale. - Habla la chica, que parecía extranjera por un par de palabras que había soltado a su chico antes, pero no lo parece, casi maneja el idioma mejor que yo para enfadarse.

- Ya, pero es que la dirección de facturación no se puede cambiar si el pedido está cerrado. He cambiado la del cliente pero ya ves que no ha salido.

- Pero a mí esto no me vale. Lo tienes que cambiar. Lo tienes que cambiar porque a mí esto no me vale y yo ahora me voy con esto que no puedo desgravar por un error que no es mío.

¿Perdona? La que no ha sido capaz de poner el nombre bien a la hora de hacer el pedido no he sido yo ¿eh?

- Ya, pero has visto que solo me deja cambiar el nombre que he cambiado pero no ha salido ahí.

Se piran. Ni adiós, ni contacto visual, ni nada. Ale, que os vaya bien, educados.

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. El chico de después que me dijo que me fuera leve.

Pues después vino un chico, que al principio estaba cohibido después de la escena de la gente esta maleducada que ni dijo hola ni adiós. Me dio su número de pedido y me costó encontrarlo porque estaba ahí al fondo de las cosas. Al final lo saqué  y se lo expliqué. Y cuando se le pasó la cohibición me empezó a hablar:

- Tenéis la tienda llena ¿eh?

- Sí, está la gente recogiendo pedidos para reyes como locos.

Le doy su cambio y su ticket.

- Bueno, muchas gracias, que te sea leve. Hasta luego.

Cosas que he aprendido en mi trabajo cara al público: Ser educado solo requiere tres palabras: Hola, adiós y gracias.

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.Las gitanas de los marrones.

Aparecen una señora de etnia gitana y una niña de unos 12-13 años, arramblando como arramblan ellos que parece que tengan prisa máxima y tienes que atenderlos como si se acabara el mundo en cinco minutos   y tuvieran que hacer la compra ya.

- ¡¿Tienes de la maquinita de la niña del lápiz?!

Lo habéis entendido, ¿verdad?

- ¡¡La nintendo ds!!

- Ahh… Esas que están ahí.

- ¡La rosa! ¡Pero sin cámara! ¡Esas son con cámara!

- Pero si las que son sin cámara son las primeras que sacaron, que eso ni se fabrica ni nada. – Que yo sepa.

- ¡Pero esa no es! ¡La quiero sin cámara! Para la niña que es su cumpleaños la semana que viene. ¡Tráeme una sin cámara!

- Sí.- ¿Para qué discutir más?

- ¡Pero esa cuanto vale!

- 145 €

- ¿Y eso cuánto son niña?

- Dos marrones…

- ¿marrones?

- Dos marrones, dos azules y uno verde.

Lo seguís entendiendo ¿no? Al final capté que lo que estaba diciendo la niña era el color de los billetes que tenían que pagar. Pero no veas, dos marrones. Bueno, igual la señora no sabía leer y entendía mejor así el tema de los billetes. Yo que sé.

- Tres marrones y te devuelvo uno verde.

- Ay, tres marrones, eso es mucho dinero. Es mucho dinero. Bueno, pero tráeme una. ¡Una rosa sin cámara!

- Sí.

- ¡Para la semana que viene, tráeme una!

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. El hombre del Ipod.

Viene un hombre a devolver un ipod touch. Que resulta que él se había pedido un Iphone para Reyes pero le habían comprado un Ipod. Claro, físicamente es parecido. Estaba todo indignado, porque se había pedido un Iphone y le habían regalado un Ipod que eso él no lo quería para nada y no lo iba a usar y tal  y cual y lo quería devolver y donde pone el total de la devolución en este papel que me estás dando y yo no quería esto que no lo voy a usar, yo lo que quería era un Iphone…

Pues al principio venía súper indignado, con la confusión y porque se pensaba que iba a tener que montar el numerito para que le devolviéramos el dinero. Pero como la mayoría de la gente parece que no sabe que esos 15 días que tiene (son 7 por ley ¿eh? Que conste) para probar el producto no es solo por si no funciona cambiarlo, es también por si no te acaba de convencer, no es lo que querías o lo que te esperabas y tal. Al final se tranquilizó un poco (no se por qué en esta tienda todo el mundo dice que soy súper tranquila jajajaj no me conocen.) le dí su hoja de entrega del aparato, le gestioné la devolución, le cobré otra cosa que se llevaba y ya está, todo bien, sin problemas.

Gente, que no hace falta ponerse “tó burro” para que te devuelvan el dinero en una tienda. Que a veces parecemos tontos.

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.Las devoluciones.

Hablando de devoluciones, viene otro a devolver unas cosas, una que no iba y otra que no quería, que había comprado SU MADRE (y ahora veréis por qué lo pongo en mayúscula)

Le explico como funciona el tema y tal. Al principio bien, luego se ve que mis frases calaron en su cerebro y dijo “uy, esto no me gusta, no es un procedimiento normal”, así que ale, escenita. Casualmente tenía un par de compañeros por ahí rondando y oyendo al chico mientras decía:

- ¡Pero es que a mí nadie me ha dicho que esto es así! ¡A mí nadie me lo dijo!

¿¿¿Perdona??? ¡¡¡Pero si no eras tú el que lo compró!!! ¿Cómo quería que se lo dijéramos si no estaba ahí? ¿Quería una videoconferencia con su madre para que le explicáramos como tenía que devolver sus regalos de Navidad? Le digo al compañero que de todas formas, el ticket no estaba a su nombre, que si no lo ha comprado él, no sé como quería que se lo hubiéramos explicado.

 Total, es que a la gente la sacas del “te devuelvo esto, toma tu dinero que saco ahora mismo de la  caja para ti” y no es capaz de ver más allá. Si le estás devolviendo el dinero, solo que no en mano.

Desde luego, yo no podría trabajar en post venta y estar todo el día aguantando escenitas una detrás de otra. Ya lo tengo claro.

Y así me pasé todo el día después de Reyes, no veas la de gente que no está contenta con sus regalos. A mí me regalan por ejemplo, una tablet, y no me pongo a mirar en la web de la tienda a ver si hay alguna mejor que esa, si está bien, yo me la agencio, otra cosa es que sea un full. ¡Pero eso no lo sabes si la estás devolviendo sin abrir!

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.las financiaciones.

Me preguntan por un objetivo de 1.000 euros, le comento que no lo tengo, que hay que pedirlo y tal.

- ¿Y aquí financiáis?

- No, no financiamos.

- Pues entonces ya no te pregunto nada más.

Yo creo que esa hubiera sido la primera pregunta en el caso de que yo fuera la clienta, antes de preguntar si tengo el objetivo en la tienda o si lo tengo que traer o lo que sea, pero en fin.

- ¿Y otra tienda vuestra en la ciudad?

- No hay más aquí.

¿Acaso creía que en otra tienda igual conseguiría que le financiaran? Si es política de empresa no creo que se acepte en unas tiendas y en otras no, vamos, creo yo.

Y se van indignados. Como no.

Os estoy preparando un post con las cosas curiosas que he vendido estas navidad, ya veréis, ya.

Los clientes de la semana

2 ene

Vamos a empezar el año con buen pie: ¡Con clientes de la semana!

Y no se puede empezar mejor que vendiendo una batamanta.

Sí señores, puedo vender batamantas, porque yo lo valgo. Aunque tenga que explicarle a la señora como se pone. Porque para ella era una bata con tela de manta y no una manta con mangas. Y por eso tenía miedo de arrastrarla por el suelo. ¡Si es que no es para llevarla puesta cuando estás de pie! Es tu mejor amiga los domingos por la tarde. Y punto.

Ah, y sí, era la original. Que yo solo vendo cosas chulis.

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El otro día tuve que empaquetar las devoluciones. Y vi un objetivo que había vendido. Bueno, mejor dicho, que había despachado porque era un pedido. Pregunto que por qué habían devuelto eso. Y me dice que porque no estaba estabilizado.
Vale, todo esto puede parecer normal para vosotros, usuarios de teleobjetivos que, obviamente, se mueven cuando enfocan lejos.
Pues ahora flipad señores: ¡era un 50 fijo! O un 30 no sé.

Usuarios inexpertos:

Los objetivos que tienen mucho zoom tienden a moverse una barbaridad cuando se usan de lejos. Si lo piensas es hasta logico. Lo que el cliente se había llevado era un objetivo fijo. Sin zoom ni nada. Y además de cerca (como las gafas de cerca). No tiene absolutamente ningún sentido que esto tenga estabilizador (o sea, que evite que se mueva) porque es que directamente no se mueve, bajo mi punto de vista, vamos.

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Los clientes listillos:

Le estoy explicando a un cliente el tema devoluciones y empieza:

- La de normativas que os estáis saltando.

Me encojo de hombros

- Son las normas de la empresa y yo ahí ni pincho ni corto, se lo explico igual que se lo explico a todo el mundo y usted decide si quiere comprar aquí o no.
- Sí, pero todo eso que dices es ilegal. Es para llevarlo al tribunal del consumidor y llenaros de denuncias.

Y sí, al final se llevó lo que quería. No sería tan grave todo lo que decía que nos estábamos saltando cuando aún así compra, ¿no?

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Y seguimos con el tema devoluciones. Mira a ver si no he dicho veces como funcionan. Y lo fácil que es entenderlo ¿eh? Pues nada, que la gente le mola quejarse.

Viene un chico a devolver una cosa. Me pongo a hacerle la devolución y tal.

-¿Pero entonces no me lo cambiáis?

- Sí, te lo cambiamos. Pero como nosotros no somos técnicos, ni somos post venta ni nada, tenemos que enviarlo a la central y ellos lo verifican y te envían uno nuevo.

- ¿Y dejo al chiquillo sin esto dos semanas? ¿No me podéis dar uno nuevo?

- Sí vas a tener uno nuevo, pero no ahora.

- Pues es la primera tienda que lo hace así. Porque yo voy a cualquier sitio y me lo cambian.

- Sí, pero no lo has comprado en cualquier sitio. Lo has comprado aquí, y siempre explicamos como funciona el tema antes de vender. Si no estabas de acuerdo, tendrías que haber dicho que no en ese momento.

Y en cualquier sitio que lo compre se lo cambiarán en el caso de que no se lo hayan traído aposta y tengan más en stock físico en la tienda, claro. Porque si no, tendrá que esperarse.

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Este cliente en realidad no es mío, pero me hizo mucha gracia en su momento:

Estaba yo en una conocida tienda de ropa comprándome un pintauñas morado a 0.95€ (datos muy importantes todos). Cuando llegué a la caja había dos de ellas abiertas, cada una con un pequeña cola y me pongo a esperar.

De repente abren otra y me dice la cajera que pase. Voy, me cobra, y cuando ya me giro para irme, resulta que la chica se había dirigido a la otra cola (que en esos momentos era gigantesca) para que pasaran unas cuantas personas. Hasta ahí todo más o menos normal, ¿no? Pues atención a la reacción de un señor de la cola:

- ¡Pero es que estamos haciendo todos cola aquí para que solo haya una!

Todo indignado. El hombre ha decidido como persona física y cliente (que siempre tiene la razón) hacer una sola cola e ir pasando de caja en caja según cuando (y donde) te toque. Y punto. Lo que diga la cajera se lo pasa por el forro. La cajera flipando. El señor indignado. La gente de la cola pasando un poco. Y yo, pues saliendo de la tienda, total, la que se montara me daba igual, que ya tengo suficiente con mis colas y mis números inexistentes.

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El cliente siempre tiene la razón y no tiene por qué estar pensando si los días de prueba le llegan para que la persona a quien le compra un regalo pueda probar el producto o no.

Es decir. Viene un señor y antes de nada me pregunta el tema devoluciones. Se lo explico. Le doy su pedido. Se lo vuelvo a decir porque había notado como me había dicho que sí antes pero no se había enterado de nada y ¡tachán! La gran duda le asalta.

- ¿Pero, 7 días?

- Sí, siete días, como le he comentado antes.

- Pero entonces no llega a reyes. Eso lo tendríais que tener previsto.

NOSOTROS. Nosotros debemos prever que el señor viene a comprar un regalo para reyes y es posible que el tiempo de retractación por disgusto (así lo llamo yo) puede que no le llegue al regalado. YO MISMA. Y no él cuando yo se lo explico o cuando lo lee en la web al hacer el pedido. No. Un poco más y se va. Así como os lo digo, porque no habíamos previsto que nuestro tiempo no era suficiente para él en concreto.

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Tenía que hacer un off topic diciendo alguna cosa que se me ha ocurrido esta mañana, pero la verdad es que ya no me acuerdo qué era.  Así que quiero comentar que yo no sé a qué tiendas va la gente que viene a comprarme, porque todo el mundo pregunta donde se coge el número. Yo a todos los sitios que voy hago cola, no sé vosotros…

Ah, sí, que ya me acuerdo. Que la madrugada del día 1 de enero cuando volvía a casa me encontré con los chinos que son mis vecinos (todos sabéis que tengo unos vecinos chinos que chillan mucho en chino en la calle y tal).

El caso es que la chica casi se cae al intentar salir del coche, fue hasta su casa haciendo eses y cogiéndose a los árboles y la dejé vomitando al lado de un coche.

El tema este es: Los chinos no solo celebran su año nuevo. También celebran el nuestro. Así que ya podemos dejar de decir que son unos inadaptados y que no se mezclan con los españoles.

Los clientes de la semana

26 dic

Los clientes navideños:

Me viene una chica y me dice nada más entrar:

- El otro día hablé con tu compañero y me hizo un pedido ¿Tú sabes algo de eso?

Claro, como no. Solo hay otra persona trabajando ahí y nos contamos todos los pedidos que hacemos aunque sean insignificantes.  (no) Obvio.

Le digo que lo voy a mirar, esperando que me siga y me diga el número de pedido, pero no. Por lo visto es la única persona que viene a la tienda a hacer pedidos y yo tengo que iluminarme a mí misma y encontrarlo por arte de magia. (Me da mucha rabia cuando quieres que los clientes te acompañen al ordenador o donde sea y se quedan mirando cosas por ahí pasando de mí)

Me pide que le enseñe un móvil que había pedido (entre otras cosas) porque lo quería ver antes de comprarlo. Le digo que no me sale que lo tengamos aún y empieza la retahíla de pero-es-que-no-lo-entiendos.

- Me pone aquí que aún no lo hemos recibido.

-Pero es que no lo entiendo porque me dijo que llegaría hoy y lo podría ver.

- Voy a mirar dentro por si acaso está y lo saco.

- Pero es que no lo entiendo porque me dijo que lo podría ver.

Entro y resulta que sí estaba, así que lo saco. Pero tenía un sello de seguridad y claro, la tía estaba claro que solo quería verlo, que no se lo iba a llevar. Estuve a punto de decirle que fuera a una tienda de móviles (sí, esa que estáis pensando) y que lo mirara que ahí estaba encendido y todo.

Le digo que está cerrado con un sello y que no sé si lo puedo abrir.

- Pero es que no lo entiendo me dijo que podría verlo. Me dijo que lo pediríamos y lo podría abrir para verlo. Es que no lo entiendo.

- Ya, pero es que no te lo vas a llevar, cuesta 600 euros y no voy a hacer la tontería de abrirlo para luego no poder vendérselo a otra persona.

- Pero es que no lo entiendo.

Así que pregunté si podía abrirlo y me dijeron que vale. Lo abro y la tía prueba a ponérselo en el bolsillo. O me está haciendo la tranca para llevárselo “sin querer” o, efectivamente es un movil súper tocho y no le cabe.

Efectivamente no se lo llevó. Ahora veremos si lo podemos vender sin sello.

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Señoras que no sé por qué pisan tiendas que no son El Corte Inglés.

Viene una chica de más o menos mi edad con su madre a comprar una cosa para un regalo. Le comento el tema devoluciones y cambios. La señora se indigna como se indignan las señoras (y esto los que hayáis trabajado cara al público os sonará) de medio lado haciendo como que se van de la indignación.

- Pues piénsatelo bien si quieres comprar esto aquí. Porque yo esto en el Corte Inglés voy y me lo cambian sin problemas. Porque el Corte Inglés bla bla bla

Sí señora, pero esto no es el Corte Inglés y su hija tiene un presupuesto ajustado con el que no puede ir al Corte Inglés y llevarse esto sin gastarse 40 euros más.

Y si no le gustan, les devolvemos el dinero. No se preocupe.

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Y al rato: Señoras que te devuelven las cosas porque las instrucciones no están en español.

Déjà vú: Un señor que se lleva un mp3 de esos con entrada de mechero para el coche que suenan por la radio. Que viene a devolverlo porque las instrucciones no están en español. Por lo menos esas estaban en inglés no como la señora que nos ocupa.

Resulta que la tienda esta es un poco especial. Es barata porque importan cosas que compran en toda la Unión Europea allá donde sea más barato. Y por eso las instrucciones a veces no están en español. O hay que darles un adaptador de corriente. Pero es que las instrucciones de las cámaras (por ejemplo) se pueden descargar desde su página web. No hay más problema.

Pues esta mujer quería que le diéramos el libro de instrucciones original en español. Claro. ¿Y de dónde quería que lo sacara exactamente? No se sabe.

Y la retahíla de siempre:

- Porque yo en el Corte Inglés…

Pues lo dicho, te vas al corte inglés. Pero si quieres ahorrarte unas pelas te aguantas.

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No sé si os acordáis de esta entrevista.

Pues resulta que trabajo enfrente de esa tienda. Y además uno de los que nos hizo la entrevista vino el otro día a comprar un ordenador. Si atiende a los clientes igual que se deja atender él no sé como le irá la tienda. No es fluido. Menos mal que sabía lo que quería y fue fácil.

No se acordará de mí pero estuve a punto de decirle que estos sí me eligieron y no como él. ¡¡¡Venganza!!!

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Gente que no es capaz de esperarse un rato a que les atiendan.

Estoy en el almacén buscando un pedido, se asoma un hombre por la puerta y me dice:

- Ya que estás ahí, búscame esto.

Y yo, claro hombre sí, ahora dejo de buscar lo que estoy buscando para la persona que estoy atendiendo para buscarte algo a ti, que vas después. Pues no. Te aguantas y te esperas como hace todo el mundo. Que voy a tardar lo mismo si lo busco ahora que si lo busco luego.

Por si acaso no era suficiente otro día salgo del almacén y  se me acerca un hombre:

- ¿Tenéis soportes para televisiones?

- Algo tenemos, sí- Y sigo caminando hacia mi ordenador para darle un pedido a una persona. El hombre me persigue.

- ¿Pero son de la marca Vogels?

- Pues ahora lo miramos. (cuando te toque)

- Es para una tele de 50 pulgadas.

- Ahora lo miramos (Cuando hagas la cola y te toque turno de ser atendido, que la tienda está hasta los topes de gente que lleva un rato esperando y tal)

Pues hasta que el señor no se coló (con otro dependiente) no paró.

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Los de los regalos de última hora.

Día 24 de diciembre. 20.15 hora zulú. Persiana a mitad bajar, luces y teles apagadas.

Unos hombre miran y deciden entrar (agachándose, por supuesto, porque estaba la persiana a mitad, como hemos dicho antes.)

- ¿Tenéis discos duros externos?

- Caballero, está cerrado.

- ¿Pero tenéis discos duros externos?

- Sï, pero está cerrado.

- ¿Y mañana abrís?

CLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAROOOOO Mañana día de Navidad, festivo nacional, voy a abrir una tienda de electrónica para ti. Para que vengas a comprar discos duros externos. No puedes venir otro día. Si era un regalo, no podías haber venido una hora antes. No.

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En fin, hay gente para todo. Hasta aquí los clientes navideños de esta semana. El lunes que viene. más (esperemos)

Los clientes de la semana atacan de nuevo

19 dic

Pues sí, y ya era hora. Aunque no nos emocionemos que igual no están aquí mucho tiempo.

Mi primera venta fue un calientabiberones. Menos mal que la gente que viene a esta tienda ya sabe lo que quiere y no hay que dar vueltas entre productos a ver cual es el más molón.

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El hombre que me amenazó con que iba a desgravar una cámara:

Resulta que alguien le había cogido mal los datos, no estaba puesta la dirección ni el dni y el hombre quería una factura. Porque iba a desgravar la cámara, y me lo dijo amenazante, como si me estuviera diciendo que me iba a denunciar. Y yo lo miraba y le dije “Pues bien, desgrávela usted” ¿A mí que me cuenta? Así que hubo que cogerle los datos otra vez, amablemente, para que pudiera desgravar su camara, no sé si su declaración de la renta la haría amenazando a quien lea esas cosas o qué.

Aunque seguramente el hombre no quiso dar ningún dato en su momento y luego pensó hacerse una factura.

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Me viene una mujer con un Super Mario cualquiera, me lo tira en el mostrador y me dice

- ¿Este es el Mario para la wii? El… me lo he apuntado… este N – E – W

Leo el título del videojuego que me había tirado y efectivamente no ponía nada de N-E-W. Así que lo miro en el ordenador, pero antes le digo que me repita el nombre, porque no sabía si lo había entendido bien o qué. Me señala la libreta, donde había varias palabras escritas al tún tún por la parte baja de la hoja mientras me mira por encima del hombro diciendo ” N-E-W” y en su cabeza “¿Acaso no sabes leer o qué?” (Eso lo decía su mirada por encima del hombro.) Como si ella no me hubiera tirado un juego en el que no ponía  N-E-W en ningún sitio preguntando de mala leche si ese era el N-E-W.

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Luego están los que le compran una tablet a una niña de 6 años o una réflex a una de 12.

Ah, pero lo máximo fue una mujer que entra en la tienda y me pregunta si puede comer en algún sitio en el centro comercial. No podía la mujer darse una vuelta y mirar si hay bares. (Porque en todos los centros comerciales hay bares, vamos)

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En mi primer día me presentaron a estas señoritas:

Resulta que estan hiper de moda y súper agotadas en todos los sitios.

Y la gente no entiende la frase “las que tenemos aquí están encargadas y no podemos pedir más porque están agotadas en la central”. Te piden que lo mires por si acaso. Te cogen la que está en el escaparate. Quieren encargarlas también. Pero las quieren con ropa de calle, no con pijama. Luego sacas las que están ahí para vender, les dices el precio y pum, se van, sin decir ni adiós. Pues bueno, ya la encontrarás en una tienda de esas tiendas de juguetes donde no están agotadas, venga.

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Y también hay quien dice que esto es demasiado cutre para un regalo:
Sí, es un despertador de R2D2 Friki es un rato. Pero si quieres algo guay para regalar, ¡Regala una cámara de 1200 euros! Eso sí que es guay.

Os preguntaréis a qué viene esto. Pues bien. Una mujer quería una plancha para el pelo, estuve atendiéndole como media hora, porque no se decidía entre la que tenía entre manos y otra que podíamos pedir. Le había dado la locura de comprarse una plancha para hacer bucles, y ahora por su culpa yo también quiero una ¬¬

En mitad de las preguntas y pensamientos sobre planchas del pelo que estábamos compartiendo decidió preguntarme si tenía algo chulo para regalarle a su hija. Le dije que una cámara, pero ya tenía, lógico. Así que le enseñé un par de tonterías que hay por la tienda, como ese despertador de R2D2 que os he puesto arriba. Pero era cutre. Bueno, sí, para ella era cutre, para mí es lo más friki del mundo y lo quiero. Para gustos los colores.

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Al igual que el señor de antes, el que quería desgravar la cámara amenazantemente pero en su ficha de cliente no ponía nada, me viene un señor trajeado (un puñetero domingo, ¿dónde iba el señor trajeado un puñetero domingo? Nadie lo sabe.) A por un pen.

Le quiero coger los datos porque todas las tiendas en las que trabajo son muy guays y no tienen cajas como tales,( ay, como echo de menos a veces la multinacional de la cultura y la electrónica)

- ¿Ha comprado alguna vez aquí?

- No.

- Pues dígame el nombre y le hago una ficha.

- Mmm.. Pues mira, no. - Y yo pensando que el hombre se iba a pirar deliberadamente así que intento poner espacios o guiones o lo que fuera en la ficha para poder vender el pen (que valía 10 euros ¿eh? cuidado) - Es que para esto. Pues no procede.

¿No procede? ¿No procede? En fin, da igual. Puse cualquier cosa y ale, a vivir. No me iba yo a comer la cabeza porque no procede, y punto.

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Y luego está la señora que quería coger número.

Vale, hay una pantalla con números. Pero siempre están a cero. Yo si voy a una tienda y veo números, pero siempre están en cero y no avanza y encima no encuentro donde coger números empiezo a sospechar. Pues viene la señora y me pregunta que donde se coge el número.

El caso es que antes ya me habían preguntado que por qué teníamos la pantalla esa. Le dije que para cuando había mucha gente (vamos, que no va y punto)

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Bueno, esta es mi primera vez en una tienda no muy grande de un centro comercial. No acabo de acostumbrarme, el otro día casi saludo a un segurata, como si me conociera de algo. Es la costumbre. Aquí tengo que ir yo a ver por qué pitan los clientes al salir. Y he descubierto que no podría trabajar en Post- venta. Cada vez que veo un cliente acercarse a mí con una de nuestras bolsas me pongo a temblar. Porque me parece una locura el “papeleo” y las comprobaciones que hay que hacer. ¿Y si lo hago mal y no le devuelven el dinero?

Encima me paso el día oliendo a palomitas de colores. Debe haber una tienda de palomitas y chuches no muy lejos de aquí, porque el olor es brutal. Y a media mañana (o a media tarde, o a medio día) estar oliendo palomitas dulces no tiene precio. 

Y ya está. Hasta aquí nuestros clientes de la semana 4.0 (o por ahí, he perdido la cuenta ya, que me hagan fija en algún sitio de una vez, por dios)

Los niños, la tele y los clientes de la semana

26 sep


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Lo mismo que antes

Esto no es ninguna novedad. Pero me he acordado de una “clienta de la semana” que tuve cuando intentaba vender teles los fines de semana que me dijo una cosa que me dejó flipando.

Viene una familia, con un par de niños de menos de 10 años y una nena pequeña que tendría como mucho 2. Querían una tele nueva (como ya os habréis imaginado) y no sabían si era mejor plasma, led o lcd.

Estuve hablándoles de los años de vida que tenía cada uno teniendo en cuenta que, por ejemplo, tuvieran 8 horas la tele encendida todos los días. Y luego les dije (como les decía a todo el mundo) que claro, nadie tiene la tele 8 horas encendida.

La mujer me miró bastante mal y me dijo “¿Como que no?” y señaló a la niña pequeña ” Pues yo la tengo encendida todo el día, desde que se levanta la nena”.

¿Qué os ha parecido la perlita? Yo no digo nada sobre lo que ven o dejan de ver los niños, sobre los programas que ponen en horario infantil ni nada de eso. Sino simplemente de lo barbaridad que me parece que tenga a la niña cara a la tele todo el santo día.

¿Dónde está la parte en que la niña juega, en que la niña gatea por toda la casa intentando meter los dedos en los enchufes, en que la madre coge a la niña y sale a pasear, o va al parque, o duerme la siesta, o le lee un libro porque tiene que aprender a amar la lectura?

¿Cuándo la niña se canse de la tele la van a poner cara al ordenador todo el día o como está eso?

Los clientes ajenos de la semana

19 sep

Ayer fui al supermercado y tuve una experiencia cercana a la muerte, que va, en realidad mientras la pobre chica que atendía en la perfumería intentaba atenderme a mí y a su jefe a la vez, vino una señora mayor (¿Es que nunca pueden esperar su turno? ¿Siempre tienen que meterse por medio?) y se hizo clienta de la semana:

(Señora con una esponja en la mano)

- ¿No tienes de estas esponjas?

- mmmmmmmmmm sí. ¿No es esa que usted lleva en la mano?

¡¡Lógico!! Si ya la llevaba en la mano, ¿Cómo no iban a haber? Por lo menos una, esa.

Me acabo de acordar que antes de eso estuve dando una vuelta por el mercado, y , al girar una esquina vi una trifulca, entre una mujer que tenía un puesto de pijamas y otra mujer.

Por lo que parecía, la mujer llevaba un perro y resulta que el perro se había meado en los pijamas. Y, aquí hay varias versiones, o (esto es lo que deduje de los gritos)  la clienta le había pagado pero la había llamado guarra y la de los pijamas se había cabreado mucho porque la guarra era la otra que lleva el perro suelto y deja que se mee en los puestos o, (según las mujeres que observaban) la clienta se quería ir sin pagar los pijamas  y eso no era porque si lleva el perro suelto que apechugue con lo que haga el perro.

Luego había una mujer que estaba muy afectada por la escena y quería llamar a la policía, “porque mira, habemos testigos”. Y entonces la mujer del puesto le pegó una bofetada a la otra mujer y el perro mientras iba de aquí para allá oliendo cosas.

Que, ahora digo yo, si tú vas por ahí con un perro y resulta que el perro se mea en el género que alguien está vendiendo, ¿no es comparable a estar en una tienda mirando una taza y que se caiga y se rompa? Si lo rompes, lo pagas ¿no? Pues si el perro se mea, también.

Reminiscencias de los clientes de la semana

15 ago

El otro día me acordé de un cliente no de la semana, si no del año, y no sé por qué no os lo había presentado antes.

Como sabéis, hace poco estuve vendiendo teles. Pero, para variar, vendía más TDT que otra cosa. Un día vino el cliente que hoy nos ocupa, a comprar un TDT. Uno de esos que no se deciden ni aunque le digas que es el único modelo que tienes, que se piensan hasta qué barra de pan van a coger en el súper, esos que solamente vestirse por la mañana ya es mundo, uno de esos.

El caso es que le habían gustado dos. Vale, por lo menos no tenía que elegir entre los 30 que había. Claro, todo es lo mismo, pero entonces tienes, este que es en HD, este que tiene USB y además graba, este que también tiene para tarjetas SD, bla bla bla. Y ahí estuvo el hombre 15 minutos (o más):

- Claro, porque este tiene más cosas. Pero para qué quiero yo esas cosas si no las voy a utilizar. Porque este tiene menos cosas pero me gusta más. Claro, porque total, mi tele no es en HD y lo voy a ver normal. Pero es que claro, este tiene más cosas, pero claro, este otro me gusta más.

Y así los 15 minutos mientras yo le asentía con la cabeza y miraba si había alguien mirando mis teles. Porque el hombre había atendido a mi explicación y había captado los conceptos, sabía lo que había y lo que pasaba es que tenía que elegir, entre el más completo aunque no fuera a utilizar sus funcionalidades y el que le gustaba más por fuera.

Al final el hombre eligió el que tenía más cosas. Aunque no las fuera a utilizar nunca. Y se fue.

A la semana siguiente volvió. Resulta que ese día la tienda tenía un descuento en sus productos y claro, el hombre estaba súper preocupado porque el TDT le había gustado mucho, pero se quedaba pillado, y , aunque le había gustado mucho, lo tenía que devolver, pero claro, si iba a caja con el mismo TDT iban a saber que la semana anterior se había llevado el mismo y que ahora se lo volvía a llevar solo por ahorrarse unos 5 euros. Y claro, iban a pensar eso de él, y no era por eso, era porque no iba bien, pero le había gustado muchísimo y claro. Así que estuvo el hombre otros 15 minutos diciéndome eso una y otra vez mientras pensaba en llevarse el mismo TDT o el otro que también le gustaba.

Entonces vinieron unos amigos suyos, a los que les explicó lo que le pasaba, y que también querían un TDT. Me dijo que fuera a atender a la gente que estaba mirando teles y ahí se quedó más o menos otra media hora, diciéndole lo mismo a sus amigos. Y sin decidirse. Cuando ya no tenía clientes me llamó.  Me volvió a contar lo mismo y entonces llegó una novedad a nuestras vidas:

- Pero claro, si yo ahora voy y pago en efectivo, ya no saben que soy yo el que ha comprado este TDT, porque mira que me gusta, me gusta mucho y ya no quiero llevarme el otro. Si pago con tarjeta sabrán que soy yo y pensarán que he venido a devolverlo por la oferta. Pero si pago en efectivo no. No saben que soy yo. A no ser que me toque la misma cajera. Pero no saben que soy yo.

Estaba el hombre haciendo tal mundo de una cosa tan insignificante que me daban ganas de decirle que lo cogiera ya y se fuera a pagar, que nadie iba a estar mirando las boletas de las tarjetas de crédito una por una y comparándolas con las devoluciones para ver quién se había llevado lo mismo que la semana anterior para aprovecharse de la oferta. Que con la cantidad de gente que iba a comprar esos días seguro que, aunque le tocara la misma cajera, no se acordaría de su cara y mucho menos de lo que había comprado hacía unos días. Que la única persona que sabía que se llevaba lo mismo era yo, y por lo visto le importaba bien poco, porque me había contado la historia unas dos millones de veces.

Al final no se lo dije  y se fue, supongo que pagar en metálico, el mismo TDT que se había llevado hacía dos días, pero 5 euros más barato.

Los clientes de la semana: especial hombres, por Fantasy_ram

8 ago

¡Hola a todos! Aquí estoy otra vez con más clientes de la semana para el blog de mi cyber-amiga Therwis. Esta vez quiero dedicarme a los clientes masculinos… a los hombres por lo general no les apasiona ir de compras y si encima tienen que ir a por un regalo mucho menos. La tienda en la que yo trabajaba era de complementos: bolsos, pendientes, colgantes, anillos, maquillaje… lo normal es que si entraba un chico o un señor sólo por la puerta es porque venía a comprarle algo a su novia, hija o madre, claro que siempre hay excepciones…

Entra un chico, de muy buen ver, la verdad sea dicha… y se va a la zona de los disfraces:

  • Oye? El tutú este rosa en qué tallas los tenéis?
  • Pues la más grande es un M
  • ¿Tu crees que a mi me valdría la M?
  • Yo creo que si, pero no es para ti, no??
  • Si, si, es para mi – (silencio incómodo…) Es que voy a correr la San Silvestre Vallecana con unos amigos y queremos ir disfrazados!
  • Ahhhh vaaaaleee

Menos mal… ya estaba yo pensando que por las noches era Drackqueen el chaval! Al final no se llevó el tutú porque a él si le entraba la M pero a otros amigos suyos no, y quería ir todos iguales.

Otro día vino un chico joven, de unos 18-20 años y entro algo perdido. Este si que tenía cara de buscar algo para su novia y no me equivoqué…

-¡Hola! ¿Te ayudo con alguna cosita?

- Pues si, es que estoy buscando un regalo para mi novia de Hello Kitty, que es su cumpleaños y le gusta mucho la gata.

- Mira, todo lo de Hello Kitty lo tienes en este lado, ¿buscas algo en concreto?¿un bolso, un monedero, maquillaje…?

- Pues tengo pensado gastarme unos 60€, así que lo que me llegue con eso.

Bueno pues se llevo de todo, bolso, cuaderno, colgante, pegatinas, pulsera, horquillas… al final se dejó algo más de 60€ y mi encargada super feliz porque le encasqueté al chaval un montón de cosas. Pero vamos que me pareció un detallazo, a la novia fijo que le gustó todo porque no volvieron a descambiar nada. Este chico me recordó al que nos contaba Therwis en sus clientes de la semana que le compró a la novia una cámara de 600€ y decía Therwis “yo me caso con el primero que venga y me regale un mísero objetivo bueno de 100 euros”. Yo pido menos, me caso con el que se tome la molestia de interesarse por mis gustos y pasar el mal trago de comprarme algo en una tienda de chicas.

Me acuerdo de otro señor que me pareció “el marido de la semana”. Unos días antes del Día de la Madre vino a la tienda y se llevó tres regalos para su mujer, uno para regalárselo él, otro para que se lo regalara su hijo y otro para que se lo diera la hija. Casi lloro de la emoción, os lo juro.

Y mi cliente “masculino” favorito: entra un chico joven, muy alto, trajeado, con el pelo engominado, muy bien vestido él. Se me acerca y me dice, así del tirón:

-¡Hola! Mira, estoy buscando un postizo de pelo que se parezca lo más posible a mi color, porque no quiero una peluca, quiero un postizo para mezclarlo con mi pelo.

Y yo, ya flipando un poco le enseño un postizo y él sigue con su monólogo: – Es que verás, tengo una fiesta de disfraces en casa de unos amigos dentro de un mes o así y me quiero disfrazar de Audrey Hepburn a lo “Desayuno con diamantes”, ¿sabes como es? Con el moño alto, el collar de perlas, unos guantes y un vestido negro. El vestido y las perlas ya los tengo, pero me hace falta el postizo para el moño que me lo van a hacer.

- … ahhh… vaaaale… pues… (no sabía ni que decirle) a lo mejor para hacerte un moño te puede valer este postizo, se pone como si fuera una diadema, lo que pasa es que el color que tenemos es más oscuro que tu pelo.

- ¿Y más claro no va a venir?

- Pues no lo sé, pásate si quieres la semana que viene a ver si hay suerte. Aunque yo creo que sería mejor una peluca en vez de un postizo.

- No, no, es que yo quiero un postizo. Bueno, como no es la fiesta hasta el mes que viene puedo pasarme otro día, o puedo pensar otro disfraz, es que es una fiesta temática de cine de los 60 y 70.

-Anda, ¡qué original!

- A que si??? Pues el año pasado el tema era “Divas” y yo fui de Cocó Chanel, porque para disfrazarme de pedorras como Lady Gaga o Beyoncé yo prefiero a Chanel que es mucho más diva que esas mamarrachas…

Y se tiró el chico un buen rato hablándome de sus fiestas de disfraces y se me vinieron mil preguntas a la cabeza… ¿Cómo sería el disfraz de Cocó Chanel? ¿Al final se disfrazaría de Audrey Hepburn? Porque por mi tienda se volvió a pasar varias veces pero el postizo de su color nunca llegó… y lo más importante ¿quienes serán esos amigos suyos que organizan esas fiestas tan “originales”?¿Alaska y Mario Vaquerizo?

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¿Tú también quieres que publiquemos tus clientes de la semana? Pues envía un mail a therwis.mail@gmail.com y nos ponemos a ello!

Los clientes de la semana, especial mamás, por fantasy_ram

1 ago

Hola de nuevo calcetinitos y calcetinitas! Aquí estoy otra vez, he hecho memoria y me he acordado de más anécdotas. Hoy quiero recordar a mis clientes favoritos: las mamás. Esto es un homenaje a ellas, a las buenas y a la malas, que también las hay…

 (Pongo en verde mis frases y en azul las del cliente, en negro dejo las aclaraciones)

 Entra una señora con los hijos a los que les está diciendo todo el rato que no toquen nada, que como rompan algo lo tiene que pagar ella, bla bla bla… coge la mamá un espejito de esos para llevar en el bolso, se le cae al suelo y por supuesto se rompe.

- Déjeme que ya lo recojo yo

- ¿¡Ah?! ¿¿Que se ha roto?? ¡Pues vaya mierda que se cae al suelo una vez y se rompe!

(Grrrrr! Hombreeee pues tratándose de algo tan delicado como un espejo lo más lógico es que se caiga y se rompa. Voy a ir a su casa a tirar al suelo una figurita de cristal de Swarovski, si es que tiene alguna, a ver si sobrevive…)

La señora se fue, no pagó lo que había roto, no compró nada y predicó con el ejemplo delante de sus hijos…

Están las madres que se creen que la tienda es una guardería, les dan a los hijos (que suelen ser de edades entre los 2 y los 4 años) una cesta para que la llenen hasta arriba y cuando llegan a la caja te dan la cesta llena y te dice:

-Toma, cóbrame esto (sacan una cosa de la cesta, dos como mucho), te dejo aquí la cestita que es que la ha llenado el niño…

Pedazo de **** si se la has dado tú al niño para que no se aburra mientras tú mirabas cositas para ti…

Luego hay otras que directamente te dejan a los niños allí solos, se van a otra tienda y te toca estar detrás de ellos para que no te desmonten la tienda entera. Además del peligro que implica dejar a uno o varios niños de corta edad solos en un centro comercial, que se van de la tienda y lo mismo no los vuelves a ver. Todo un ejemplo a seguir de cómo ser una buena madre…

Había muchas mamás que venían con las hijas, miraban con ellas, se quedaban con los que le gustaba a la hija, y cuando se despistaba la hija, venían corriendo con las cosas y me hacían que les cobrara a escondidas, pero estando la hija aún por la tienda. Esto nos pasaba mucho en navidades. A veces hasta una de mis compañeras distraía a la hija mientras yo cobraba a la madre. Lo que hacen las madres por dar una sorpresa a las hijas…

Me acuerdo también de un padre que me enseñó unas fotos que había hecho con el móvil otro día que había estado. Sin que se diera cuenta la cría le fue haciendo fotos a todo lo que le gustaba para que no se le olvidara y un par de días después vino a comprarlo.

Y mi mamá favorita: una señora super simpática que venía siempre con su hija, de unos 12 -13 años a comprar. A mi me decía que era “su amiga” porque según ella la atendía siempre muy bien y cuando venía a la tienda preguntaba por mi. Bueno, aquí va la anécdota: este invierno llegó un día con la hija y se estuvieron probando ambas gorros. A la madre le gustó uno para su hija que era un oso polar (algo parecido al que os pongo en la foto)

y la hija decía que ella no salí con eso a la calle ni de broma… bueno pues al final se lo acabó comprando la madre para ella y se fue con él puesto, ¡tan contenta! La pobre chica miraba a la madre con cara de “no eres mi madre, no te conozco…” y me miraba a mi con cara de “como eres capaz de venderle eso a mi madre…” fue buenísimo! Imaginaos a vuestra madre con ese gorro… ¡Eso si! ¡La señora es encantadora! Ojala hubiera más clientes como ella.

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¿Tú también tienes clientes de la semana? ¡¡ Envíalos a therwis.mail@gmail.com!!

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