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A propósito de… El viernes 13

13 jul

No me he equivocado, no. Como muchos sabréis, el viernes 13 también da mala suerte. Pobre número 13, no lo quiere nadie.

A mí la historia que más me gusta sobre la superstición del viernes 13 es la que envuelve a los templarios. Claro, como no, los templarios siempre están envueltos en todo, si no, que se lo digan a los escritores de esos libros que me gustan tanto sobre sectas y cosas de la iglesia católica ¿no?

En fin, pues esta superstición no muy extendida por España (todo hay decirlo) proviene de la noche (o del amanecer) del 13 de octubre de 1307 cuando el rey Felipe IV de Francia decidió salir (mandar salir, que uno es rey) a capturar a los templarios. ¿Por qué? Pues por pasta, como todo. Los templarios manejaban una muy buena parte de dinero y tesoros que existía por toda Europa, sobretodo en Francia, donde eran prestamistas hasta del rey, que tenía una buena deuda con ellos.

Pero taparon el asunto de la pasta diciendo que no eran cristianos, que eran unos herejes que idolatraban una cabeza, homosexualidad y cosas por el estilo que estaban prohibidas en la época.

Si hubiérais leído la saga de los Reyes Malditos, sabríais que el gran maestre de la orden de los templarios maldijo al rey y a todos sus descendientes mientras lo quemaban en la hoguera y menuda historia tienen detrás los reyes de Francia de la época… (Pero esto no pasó hasta 1314)

(Y luego quiso expulsar a los judíos de su país, al endeudarse con ellos porque aunque ya no tuviera a los templarios por medio, seguía necesitando dinero, como no.)

A parte de esta hay muchas otras leyendas que tratan a los días 13 o al número 13 como mala fortuna:

Todos sabemos como acabó la última cena a la que asistieron 13 comensales ¿no? Con la crucifixión de Jesucristo un viernes.

Otra cena con 13 comensales fue la de Balder, un dios de la mitología escandinava. Loki (el dios de la muerte) se apareció en la cena sin ser invitado y se convirtió en el comensal número 13 y acabó matando a Balder, el dios de la luz, haciendo que su hermano ciego le lanzara un ramo de muérdago al pecho.

Y, mi favorita, La profesora Trelawney diciendo que en las cenas con 13 personas el primero en levantarse es el primero en morir.

Y luego está, claro, la famosa película Viernes 13 (LA película no, las cincuenta millones de películas, mejor dicho), que se llamó Martes 13 en algunos países, para que quedara claro el tema de la superstición.

Bueno, yo la verdad que estas cosas me dan más o menos lo mismo. Que he estado en cenas con 13 invitados y no me ha pasado nada, vamos.

Fuentes:

A propósito de… Elizabeth Báthory

17 feb

Seguro que esta mujer es bastante más conocida que María Tifoidea pero os ilustraré de todas maneras.

Erzsébet Báthory (su nombre mola más en su idioma natal) nació en Hungría, más concretamente en Transilvania en 1560  (sí, en aquella época era Hungría) y era aristócrata de profesión, de hecho, su familia era bastante poderosa, tenía reyes y príncipes y de todo un poco. Así que no hace falta decir que sus padres eran primos y que sufría epilepsia.

Tampoco os extrañará que se casara con su primo y que su suegra le hiciera la puñeta. Como se espera de todas las suegras, claro. Lo que es más raro es que tuviera una excelente educación, más incluso que su tío el rey de Transilvania que prácticamente era analfabeto.

Ahora que he dicho Transilvania varias veces seguro que estáis pensando en vampiros. Hacéis bien, de hecho, hay quien dice que nuestra querida Erzsébet era una vampira, ya veréis por qué. Ah, y su esposo se dedicaba a ir por ahí empalando  a la gente, uno de los hobbies de la época. Como no estaba nunca en casa, Elizabeth se dedicaba a hacer que las sirvientas se enrollaran entre ellas mientras las torturaba, que se ve que también era un hobby de la época. Y cuando volvía a casa discutía con su esposa sobre las mejores maneras de castigar a sus sirvientes, otra cosa que parece que también era habitual.

El caballero negro de Hungría (el marido, vamos) murió guerreando por ahí y la pobre Elizabeth se quedó viuda. Poco tardó en echar a su suegra de su casa, a la que odiaba y a todos los cortesanos que le eran fieles (a la suegra) y empezó a hacer de las suyas. Preparaos porque ahora viene lo bueno.

A estas alturas de la historia la leyenda se confunde con la realidad, pero dicen por ahí que esta señora un día vio a una mujer anciana y, como ella se creía que iba a ser joven para siempre, se rió de ella y la mujer anciana la maldijo diciéndole que ella también estaría así en unos años.

Como he dicho antes, a Elizabeth le gustaba el tema de torturar a la gente y además se empezó a obsesionar con su estado físico, sus arrugas y lo rápido que se acercaba a la vejez a sus 40 años.

Y entonces un pequeño “incidente” hizo que se conviertiera en lo que se la conoce hoy en día: la asesina en serie más “prolífica” de la historia: mas de 600 víctimas. (Tiene el récord guiness y todo)

¿Que cómo pasó esto? Pues estaba la buena señora siendo peinada por una de sus sirvientas cuando esta le pegó un tirón de pelo, la tía se puso hecha una furia y le pegó una bofetada que le rompió la nariz, con tan mala suerte que unas gotas de sangre salpicaron su mano y decidió que allí donde habían caído las gotas se habían ido las arrugas milagrosamente. ¿Qué hizo luego? Pues maravillada por el suceso, cogió a la sirvienta y mandó que la desangraran en un barreño, para poder bañarse en su sangre y rejuvenecer. Así tal cual. Sin pudor ninguno.

Así empezó a hacer lo mismo a otras sirvientas, cuando se quedó sin ellas, secuestraba jóvenes por los alrededores del castillo y cuando los alrededores del castillo se despoblaron, montó una especie de insituto y cogía “protegidas” de la pequeña nobleza que acababan muriendo “por motivos desconocidos”. O eso le decía al cura cuando se las llevaba para que las enterrara. El cura empezó a recelar un poco por la cantidad de jóvenes que le llevaban así que lo dijo a las autoridades. Como ahora eran nobles las que estaban muriendo, ya les importaba un poco así que se presentaron en el castillo, donde vieron cadáveres por todos lados, chicas que aún estaban vivas pero con las tripas fuera o con grandes cortes, grandes cantidades de serrín para recoger la sangre, manchas oscuras por todas las paredes y tapices etc etc.

 

Según la wiki, este es el castillo de la Báthory

Así que las autoridades del momento cogieron a todo su grupillo de seguidores, los juzgaron acusándolos también de brujería y algunos acabaron en la hoguera y otros pues, murieron de otras formas más asquerosas (aún). El caso es que la Condesa, que era la cabecilla, no podía ser procesada porque era noble (vamos, como ahora, si eres noble, político de alta gama, yerno del rey etc, ni te procesan ni nada), así que la encerraron en una de las mazmorras del castillo de arriba y ahí estuvo a pan y agua durante cuatro años hasta que murió a los 54.

Fuentes:

A propósito de… María Tifoidea

30 ene

Empezamos hoy una nueva sección del blog donde os contaré  mayoritariamente tonterías sobre personajes ilustres de la historia y otras cosas.

En la idea original que tuve hace un par de meses iban a ser solo mujeres, en principio las personas que tengo en mente son solo mujeres, pero igual se hace alguna excepción. Y así, por inspiración casi divina, hoy vamos a conocer a María Tifoidea (si no la conocemos ya):

Mary Mallon nació en Irlanda del norte en 1869 y emigró a Estados Unidos en 1884 donde trabajaba de cocinera. Fue la primera portadora sana de la fiebre tifoidea (que no tifus, la fiebre tiphoidea está causada por el bacilo Salmonella typhi) ¿Y como es que lo supieron si estaba sana?

Como hemos dicho, era cocinera, y presumo que en aquella época la higiene seguía dejando mucho que desear. La buena mujer trabajó en varias casas de huéspedes y así iba enfermando a la gente, dicen que pudo haber contagiado hasta 53 personas y 3 de ellas murieron por su causa.  Conforme iban enfermando todos los miembros de las familias para los que trabajaba, María cambiaba de residencia y de trabajo, donde volvía a pasar lo mismo.

Pues bien, después de todos los brotes que iba dejando Mary a su paso, el Doctor George Soper se puso a investigar y vio lo que tenían en común: a nuestra querida Mary Mallon. ¡Pero estaba sana! Así que hizo un análisis de sus heces y descubrió las bacterias. A todo esto, Mary negaba poseer la enfermedad, ya que ella nunca había enfermado.

El doctor le dijo que probablemente su vesícula biliar estaba infectada y por eso producía las bacterias, pero ella lo negó rotundamente y, la pusieron en cuarentena en la prisión. Ahí estuvo nuestra amiga 3 años. Al final la dejaron salir con la condición de que no volviera a trabajar como cocinera, pero pasó de todo el mundo, se cambió el nombre y volvió a cocinar. La volvieron a pillar (resultaba más que evidente, porque otra vez dejaba un halo de fiebres tifoideas a su paso) y entonces sí que la encerraron de por vida.

Murió a los 69 años en la cárcel a causa de una pulmonía. Como veis, nada que ver con la enfermedad de la que era portadora.

 

Fuentes:

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