El otro día viendo Smash me entraron ganas de ir a un restaurante hindú. Sí, no había ido nunca a ninguno y ya iba siendo hora. Así que me puse a buscar restaurantes indios en Valencia, encontrando muy poquitos y un poco carillos. Entonces me acordé de haber visto un anuncio en el metro, busqué la dirección y para allá que nos plantamos.
El restaurante hindú Punjabi está en la calle Poeta Llorente de Paiporta, delante del Museu de la Rajola, que por cierto, no había visto nunca y me quedé con ganas de entrar. Seguramente si este restaurante estuviera en Valencia capital sería lo máximo en comida india, pero como no, pues no está muy concurrido, eso sí, el trato excepcional y la comida riquísima.
Se puede pedir a la carta (súper extensa) o uno de los menús que tienen todos los días. Los menús son muy asequibles y pueden ser para una o dos personas. Nosotros pedimos el número 5, la camarera lo recomendó y como no teníamos ni idea pues decidimos que sería una buena recomendación:
Antes de empezar nos trajeron el pan tradicional con lentejas (Popadom) y unas salsas para mojar (al fondo), una de mango, otra de yogur y una roja picante. La de mango tenía un sabor muy especial al mezclarse con el del pan.
El primer plato eran 4 verduras pakora y 2 tikkis. Las verduras pakora son verduras rebozadas y el tikki es puré de patata con garbanzos y rebozado también. Me gustaron mucho las dos cosas, y eso que la verdura y yo no nos llevamos muy bien. El tikki estaba claro que me iba a gustar porque soy una enamorada de la patata en todas sus formas y sabores. La patata siempre es una apuesta segura.
De segundo plato nos trajeron Pollo Masala (que es el rojo de la derecha) y Pollo Jalfrezi (el del centro). El menú también incluía Nan de queso (que es pan con queso) y una unidad de arroz basmati.
El otro día comí un plato precocinado de tikka massala y no veáis que sabor más asqueroso y qué pollo más correoso. Por eso tenía curiosidad de probar el masala de verdad. Nada que ver. Una salsa de tomate súper suave y nada costosa de comer (no picaba). La salsa masala lleva garam masala (una mezcla de especias), tomates y cilantro fresco, ahora que lo leo en el menú. La verdad es que el cilantro es una especia que no me gusta mucho, pero prácticamente ni se notaba.
El pollo Jalfrezi lleva cebollas frescas, pimentón, especias y hierbas, tenía un sabor un poco más pesado y cansino pero aún así riquísimo.
Lo que sí que tengo que comentar es mi enamoramiento con el nan de queso. La próxima vez que vaya este pan no se me escapa.
De postre el menú incluía helado de mango. Esto es lo único que me decepcionó un poco porque la ración era muy pequeña y además solo sacaron uno para compartir. Pero era un menú degustación así que…
Me encantó la forma tan curiosa de servir los platos calientes, con una velita debajo para que no se enfriaran.
Nuestro menú no incluía la bebida, así que el precio final fueron 20€ del menú más 2.50€ de la botella de agua.
A veces parezco un poco pelota con los restaurantes pero creo que se merecen los cinco pimientos. El local estaba muy limpio y aseado, el servicio perfecto, atentos a si nos gustaba la comida o si queríamos algo, el precio de los menús muy bueno (los platos sueltos van de 7 a 10 euros), y la comida riquísima. Si el resto de la carta estaba igual de bueno que lo que yo tomé, bien que se merece los cinco pimientos. Por cierto, también tienen servicio a domicilio. Si queréis cotillear, esta es la web: Punjabi.es
Se puede encontrar fácil aparcamiento, no tardan nada en servir y ¡encima tienen el detalle de darte un caramelo de menta con la cuenta! Definitivamente voy a volver, a probar el resto de menús, claro.














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No sé si me atrevo a meterme con los chinos,
¿Bonita, eh? Yo casi que sin comentarios. Solo por esta foto yo iría al restaurante. Se le ve así de calidad y tal.
Esta foto la he sacado de 
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dicen por ahí...